viernes, 3 de diciembre de 2021

Almejas en salsa verde

 Ahora si que sí, cuenta atrás para Navidad, a pensar menús y demás, entendiendo por demás, todo lo que se nos antoje estirar el tema: comida, adornos, regalos, etc. Reconozco que sin querer, sin querer, todos los años se me va la mano, al final curro más de lo previsto y gasto más de lo calculado. Es el nuevo espíritu de la Navidad. Y como no quiero venirme arriba de primeras, voy a comenzar con un aperitivo modesto y muy entretenido, siempre y cuando guste el chuperreteo, que aquí se empieza de forma comedida y se termina sorbiendo. Si no vamos a ser muchos, recomiendo no comprar gran cantidad, así acaban pronto. 
No tengo pensado hacer nada muy extraordinario en general, sigo en mi línea de cocina sencilla y sana, los míos tampoco son de comer raro (palabras textuales de algunos) y casi que lo agradezco, ahora mismo hay suficiente información en la red para todos los gustos, los míos ya los conocéis y están aquí.


Ingredientes:
-1/2 kg de almejas
-1/2 cebolleta
-1 diente de ajo
-1 c/s de harina
-1 vaso de vino blanco
-1 c/s de perejil picado
-Aceite y sal



Preparación:
En primer lugar es muy importante limpiar bien las almejas para que no tengan arena. Yo las lavo bien, las pongo en un cuenco grande con agua y sal, y les cambio el agua mínimo un par de veces. Picamos la cebolleta, o cebolla, y el diente de ajo, menudos. Los ponemos a sofreír en un fondo de aceite. Cuando estén hechos, se añade la harina, se rehoga un minuto, un pelín de sal y se vierte el vino. Se deja reducir un poco el alcohol y a continuación se incorporan las almejas, se tapa la cazuela y se dejan abrir todas. Se retira entonces la cazuela del fuego, se espolvorea el perejil picado y a comer!



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martes, 30 de noviembre de 2021

Bizcocho de yogur y mermelada de membrillo

 El último tarrito de mermelada de membrillo que tenía está aquí (el tarro no, se entiende) Al adaptable bizcocho de yogur, sí, el que se mide con los vasitos, le ha ido como anillo al dedo un extra de jugosidad y sabor. Sabor de otoño. Yo lo apuro al máximo porque ya queda poco para que se acabe, aunque vendrá el invierno, con sus buenos productos también, que ya iremos viendo. Este bizcocho, aviso que se come sin sentir, trocito a trocito, como yo lo hago, aunque así me puedo engullir una cuarta parte tan ricamente, y nunca mejor dicho. Si nadie se chiva de la mermelada, no parece ni que la lleve, se observa diferente y nada más, y como está tan bueno... Si preferís otra mermelada, no dudéis en cambiarla, la que yo he utilizado no le gusta a mucha gente. Ponerle solo un vasito de azúcar fue por el añadido del otro vasito de mermelada, que también la lleva, nunca dejo de aconsejar a las personas golosas que suban la cantidad del dulce, pues mis recetas no lo son en exceso.
Antes de empezar fuerte con los confites navideños vamos a acompañar nuestros desayunos y meriendas con bizcochos tan ricos como este. Y si no me creéis, probadlo.


Ingredientes:
-3 huevos
-1 yogur natural (yo lo puse azucarado)
-1 vasito de aceite de girasol
-1 vasito colmado de azúcar
-1 vasito de mermelada de membrillo
-3 vasitos de harina
-1 sobre de levadura
-Mantequilla y harina para el molde
-Azúcar glas


Preparación:
En un cuenco grande batimos los huevos, añadimos el yogur y con la medida de su vasito calculamos los demás ingredientes. Vertemos el aceite, batimos, el azúcar, batimos, la mermelada y batimos. Mezclamos la harina con la levadura y la vamos tamizando sobre la masa. Integramos la harina con movimientos envolventes. Pintamos con mantequilla el fondo y las paredes de un molde de horno, ponemos un puñadito de harina en el fondo y vamos dando vueltas sobre el mismo y las paredes hasta que todo quede enharinado, desechamos la que sobre. Ponemos la masa en el molde, damos unos golpes sobre la encimera con él para que se distribuya uniformemente. Introducimos en el horno precalentado a 180 grados por espacio de 25 ó 30 minutos. Comprobar pinchando con una brocheta el centro, que no salga masa y está hecho por dentro. Sacamos y dejamos enfriar. Espolvoreamos azúcar glas por encima.



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viernes, 26 de noviembre de 2021

Compota de membrillo

 Obligatoria esta receta en mi blog en temporada de membrillo, muy práctica y buenísima. Esta vez ha servido como guarnición, de ahí la poca cantidad de azúcar, cuando está destinada a un postre, se aumenta un poco el dulzor o se lo prepara uno a su gusto en su propio bol incluso. En la consistencia ocurre lo mismo, si va como acompañamiento los dejo un poco más enteros y más tiernos en caso de postre. Muy adecuada para carnes, al cerdo y al pollo les va muy bien. 
Ya estoy pensando en lo que tenemos a la vuelta de la esquina, mis menús serán sanos y sencillos, o al menos lo intentaré, porque luego nos pegamos al turrón y los polvorones como alma que lleva el diablo, lo que tampoco debiera ser malo "si se hace con conocimiento", que dice mi madre, ella como es diabética, no para de buscar un pretexto que la lleve en dirección a lo dulce. Necesitamos poco para ser felices, a veces solo accediendo a lo prohibido, por aquello de que un día es un día. Pero yo también pienso que el otoño se repite una vez al año, que es cuando hay membrillos, de ahí esta compota. Porque los membrillos son para el otoño.


Ingredientes:
-2 membrillos (550 g limpios)
-100 g de azúcar
-1 palo de canela
-2 clavos de olor
-2 vasos de agua (500 ml aprox.)


Preparación:
Se quita el centro duro a los membrillos, no los pelé, eso va en gustos, se trocean en gajos hermosos. Se ponen en una ollita que quepan bien. Se añade el azúcar, el palo de canela partido por la mitad, los clavos y agua hasta cubrir. Se ponen al fuego y cuando hiervan se baja al mínimo. Se cuecen tapados hasta que los membrillos estén tiernos. Como he dicho arriba, en este caso los dejé algo enteros, pero al pincharlos el palito atraviesa el gajo.



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martes, 23 de noviembre de 2021

Chuletas de cerdo gratinadas

Va por temporadas lo mío con los gratinados, ahora estoy en racha con ellos, suelen dar un aspecto apetecible a cualquier producto que tengamos a mano, a todos nos encantan. Hoy le ha tocado a la carne, unas chuletas de cerdo que se han vestido de fiesta, con muy poco, llenándose de sabor y jugosidad. Con un sofrito y un espolvoreo de queso rallado, la receta quedó con una presencia inmejorable, a las pruebas me remito. Y para nada engañaba, la carne se come muy a gusto, sin necesidad de acompañamiento si le ponemos un primero delante, o con patatas, arroz o unos espaguetis con ajo y perejil como la serví yo, cuando el plato es único. Su elaboración tiene poca complicación, como se lleva en mi cocina, para qué nos vamos a engañar, pero me atrevo a decir que en este caso se agradece, ya que al contrario de lo que pensaba en el post anterior, que el bacalao era poco requerido en Navidad, el cerdo es bastante considerado en más de una ocasión. Y no siempre apetece meterse horas entre fogones, pudiendo llevar a la mesa algo rico y menos trabajoso igualmente. Soy de la opinión que lo importante es pasar tiempo con los míos de forma relajada, no con la preocupación constante de la comida, por eso tengo este tipo de recetas en la retaguardia, que me proporcionan ese tiempo libre que necesito cuando no quiero interrumpir momentos que no se volverán a repetir. Si alguien se ve reflejado en este parecer, a lo mejor le es tan práctica como a mi esta receta.



Ingredientes:
-4 chuletas de lomo gorditas
-1 cebolla
-2 dientes de ajo
-1 tomate maduro
-100 g de queso rallado de gratinar
-Aceite, sal y pimienta



Preparación:
Pelamos y picamos menudos la cebolla y los ajos. Comenzamos a sofreírlas en un fondo de aceite. Una vez transparentes, añadimos el tomate rallado y sazonamos, dejamos hacer hasta que pierda el agua y todos los componentes estén pochados. 
Salpimentamos las chuletas. Las marcamos en un asador con dos cucharadas de aceite, solo vuelta y vuelta. Pintamos una fuente de horno con aceite, acomodamos las chuletas, las cubrimos con el sofrito y después con el queso rallado, que queden bien cubiertas. Introducimos en el horno a 200 grados unos veinte minutos, hasta que la carne esté hecha, dependerá del grosor de las chuletas, pero es importante tener cuidado de que no se pasen.



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viernes, 19 de noviembre de 2021

Bacalao al horno gratinado

 A mi me encanta el bacalao, pero parece no ser muy apropiado para celebraciones tipo Navidad, también es cierto que en fiestas familiares no somos de los que nos dejamos llevar por etiquetas, sino por lo que nos gusta, sea como fuere, yo lo subo ahora y a quien le apetezca que lo haga y a quien no, que lo deje para mejor ocasión. He de decir que es un plato rico como el que más, no es la primera vez que lo preparo gratinado con pistachos, hoy le he puesto una crema distinta y algo de queso con el fruto seco, por aquello de variar, y tengo que decir que estupendo igualmente. Después se come todo junto para disfrutar del bocado, que es la gracia, ningún componente es excesivo en sabor para no quitarle protagonismo al pescado. En esta receta lo he utilizado fresco, no creo que haya ningún problema si se usa desalado o congelado, todo es cuestión de ir probando.
En este blog hay unas cuantas recetas de bacalao, si os gusta, solo tenéis que poner su nombre en el buscador y las encontraréis.



Ingredientes:
-4 lomitos de bacalao
-200 g de puerro (la parte blanca)
-200 g de patata
-100 ml de nata para cocinar
-1 puñado de pistachos limpios
-1 puñado de queso rallado 
-Aceite, sal y pimienta



Preparación:
Limpiamos y troceamos el puerro y la patata. Los ponemos a cocer con agua y sal hasta cubrirlos, cuando estén tiernos se trituran con la nata y un poquito de pimienta, hay que tener cuidado con el agua de cocción, si es mucha cantidad se le quita, debe quedar una crema. 
Sazonamos el bacalao, lo marcamos en una plancha por la parte de la piel. Mezclamos los pistachos, que habremos picado groseramente en un mortero, con el queso y cubrimos los lomos del bacalao. Pintamos el fondo de una fuente de horno con aceite, colocamos los lomos, los metemos en el horno precalentado a 200 grados unos veinte minutos, el tiempo dependerá del tamaño del pescado. El calor debe ser arriba y abajo, pero pondremos la bandeja una posición por debajo del centro, para evitar que la cobertura se queme. Una vez hecho el bacalao, se saca de la fuente con cuidado de que no se rompa y ponemos sobre un plato con una cama de la crema de verduras que hemos preparado anteriormente. Y a comer!



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martes, 16 de noviembre de 2021

Morcilla vegana

 También llamada morcilla de verano, receta completamente vegetal que en nada se parece a la que conocemos de embutido, que sí es de invierno cuando se hacen las matanzas, por la necesidad del frío para curar los embutidos. He leído que esta morcilla vegana procede de la huerta murciana, debe ser por los dos productos que contiene, cebolla y berenjena, cultivados con la humedad del río Segura. Yo la conozco no hace mucho, se comercializó en tarritos, pero es muy fácil prepararla, se puede dipear de maravilla con ella y como es novedosa, podemos sorprender en alguna comida. El único secreto para sus dos ingredientes es cocinarlos a fuego lento con el fin de que se hagan bien, las especias son a nuestra preferencia, he apuntado las básicas, que también son las que nos gustan, pero podéis quitar y poner a vuestro antojo. Receta #masfacilimposible, no creo que haya que explicar porqué.



Ingredientes:
-1 cebolla
-1 berenjena
-Orégano, pimienta y pimentón
-Aceite y sal



Preparación:
Pelamos la cebolla y la berenjena, las cortamos en daditos pequeños. En una sartén ponemos un fondo de aceite, echamos ambos ingredientes y los vamos cocinando a fuego muy lento con un poco de sal, primero tapados y cuando estén bien hechos, destapamos y cocinamos unos minutos más con el orégano y la pimienta. Los ponemos en tarritos con un poquito de pimentón por encima. Se pueden acompañar con regañás, picos o tostaditas.



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viernes, 12 de noviembre de 2021

Fabes con verduras y chorizo

 Cuando preparé fabada comenté que había utilizado unas fabes que me había regalado mi amiga Puri, recién traídas de Asturias. En esa ocasión necesité la mitad del producto, por eso hoy traigo la otra mitad de la bolsa, que he decidido hacer con verduras que tenía y a última hora también añadí unos trozos de chorizo que pusieran algo de chicha al guiso. Cuando empecé a cortar los vegetales, me vine arriba y reuní una buena cantidad, pero como ya los tenía troceados, los eché todos a la olla; no hay mal que por bien no venga, así que tuve comida para dos días, reposada está aún más rica, o sea, salen cuatro raciones bien "despachás". Para quien huya de la carne como del demonio, que se abstenga de poner chorizo, conseguirá un plato vegano único. Si es al contrario, algo de morcilla o jamón, saben muy bien junto al chorizo. Opciones hay las que la imaginación alcance. La mía ahora mismo os las cuento.



Al utilizar fabes y verduras como aprovechamiento, es una receta ideal para el proyecto de Marisa1+/- 100 desperdicio 0, destinado al ahorro, reciclaje, reducción de desperdicio y defensa del medio ambiente.


Ingredientes:
-250 g de fabes
-150 g de judías verdes
-1 boniato mediano
-1/2 pimiento rojo
-1 berenjena
-1 patata
-100 g de chorizo
-1 cabeza de ajos
-1 hoja de laurel
-1 cebolla
-1 tomate
-1 cucharada de pimentón
-Aceite y sal




Preparación:
Ponemos las fabes en remojo la noche anterior a su preparación. Las ponemos en una olla cubiertas con agua fría, cuando espumen, volcarlas en un colador y cubrirlas de nuevo con agua fría (consejo de mi amiga Concha). Las ponemos al fuego con una cabeza de ajos limpia y entera, y una hoja de laurel. Las dejamos cocinar una hora y media. Mientras, pelamos, lavamos y troceamos las verduras en dados pequeños, como de un centímetro. La cebolla la picamos menuda, el tomate lo rallamos y en un fondo de aceite sofreímos ambos hasta que queden bien pochados, añadimos el pimentón, damos unas vueltas y echamos todo al sofrito junto con las verduras y el chorizo. Sazonamos. Y ya solo queda esperar hasta que todo quede muy tierno, unos 30 ó 40 minutos.





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