martes, 2 de junio de 2020

Bolitas de salchichas

Las salchichas pueden tener múltiples aplicaciones más allá de hacerlas a la plancha o al vino, pueden sustituir a la carne en cantidad de recetas, bueno, es que también es carne, mira yo que descubrimiento hago. Apenas las utilizaba fuera de esas preparaciones y desde que he ampliado el repertorio, mi cocina se ha hecho más variada sin perder la sencillez que la caracteriza. Estas bolitas están muy buenas y se hacen enseguida, lo peor es que son empanadas y fritas y se que hay mucha gente que son nada de fritos, no he probado a hacerlas en el horno, pero si es una solución para las croquetas, igualmente se podrán cocinar estos bocaditos, ya que son pequeños. No las he acompañado con ninguna salsa porque como picoteo van estupendas, si acaso algo de mayonesa, aunque una salsita casera de tomate está rica en todas partes. Aconsejo comerlas recién hechas, se pueden guardar en la nevera y freírlas en el momento de consumirlas, no se tarda mucho y se disfrutan más. Os dejo este plato para que vayáis picando, espero que os guste.



Ingredientes:

-250 g de salchichas de pollo
-200 g de queso mozzarella rallado
-10 pepinillos en vinagre
-Sal
-Harina, huevos y pan rallado
-Aceite



Preparación:

Quitamos la piel a las sachichas. Mezclamos su carne con el queso y los pepinillos muy picados hasta conseguir una mezcla homogénea. Sazonamos, hay que tener cuidado porque el queso ya lleva sal Hacemos las bolitas, de un tamaño pequeño. Las pasamos por harina, un par de huevos batidos (con el que sobra yo hago una tortilla) y pan rallado. Calentamos el aceite y las freímos, las sacamos cuando estén doraditas, las ponemos en un papel de cocina y ya estarían listas para consumir.


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viernes, 29 de mayo de 2020

Merluza en salsa de piquillos

Quienes sigan mi blog se habrán dado cuenta de mi preferencia por los pimientos del piquillo en muchas salsas, y no es solo por el sabor, es que me gusta la alegría que su color da a los platos serios como los de pescado. De todos los que preparo son los que más me cuesta presentar y no digamos fotografiar. He llegado a la conclusión de que cuanto más austeros mejor, pero se ven tristes y abandonados, así que procuro ponerles una nota colorida y ahí es cuando entran en juego los piquillos cumpliendo su bella función. Para esta receta utilicé merluza a falta de rape, que es lo que estaba indicado, aunque nada práctico en ese momento y como por aquí más de uno y de una somos especialistas en dar el cambiazo en cuestión de ingredientes, no sentí el menor remordimiento al relevar la pieza. Una preparación sencilla y apropiada para cualquier comida o cena que hagamos, con una sopa de primero y una  ensalada de guarnición, quedamos como el perfecto anfitrión.
Y bueno, como ya os he dejado el menú de mañana, solo me resta desearos un feliz finde.



Ingredientes:

-1 merluza (1.380 Kg)
-1/4 kg de gambas
-2 dientes de ajo
-1 cebolla
-El blanco de un puerro
-1 tomate maduro
-6 piquillos
-Caldo de pescado
-Aceite, sal, pimienta y perejil



Preparación: 

En primer lugar pedimos al pescadero que trocee la merluza en medallones y separe la cabeza. Hacemos un caldo con las cabezas de la merluza y gambas, se puede añadir algo de verdura también como perejil,  la parte verde del puerro,... Cocer media hora y reservar para añadir a la salsa y para una sopa de pescado. Pelar y picar menudos los ajos, la cebolla y el puerro. Si trituráis el sofrito da igual el tamaño de la picada, yo es que lo dejé tal cual. Cuando esté rehogada la verdura añadir el tomate rallado y los piquillos troceados. Una vez pochado verter un par de cacillos del caldo de pescado, colados. Sazonar. Incorporar ahora las rodajas de merluza salpimentadas. Es importante que no se pasen de cocción, pues no estarán igual de ricas, cuando las veamos blancas, agregamos los cuerpos de las gambas peladas, y tras unos minutos, el guiso estará hecho y listo para consumir, mejor en el momento.



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martes, 26 de mayo de 2020

Buñuelos de espinacas y ajetes

Cuando veo ajetes no puedo evitar comprarlos, ya pensaré después donde los coloco, como me gustan en todas partes... Tenía media bolsa de espinacas en la nevera y menos de media de queso rallado, pensé en preparar una tortilla, pero no era un manojo muy grande, así que modifiqué una receta de buñuelos de setas que tenía en "pendientes" y aunque al final no se parece en nada a la original, quedaron muy ricos que es lo importante. Difícilmente hay quien se resista a unos buñuelos recién hechos, no importa que sea el menor consumidor de verde del reino, es una masa tan suave y con sabor tan bueno, que hasta el olor es bonito. Hace unos días mi hijo me decía que estaba cansado de comer sano, lo cual no deja de sorprenderme porque no he visto ni un día que haya dejado nada en el plato, algo bueno encontrará digo yo. Las espinacas no son del agrado de todo el mundo, lo se, del mio tampoco lo eran en el pasado, solo tuve que encontrar la forma de cocinarlas que se acomodó a nuestros gustos y doy fe que hay bastantes y son excelentes. Hoy os dejo estos buñuelos para que comprobéis una de ellas, si les dais una oportunidad, ya me contaréis.



Al ser una receta de aprovechamiento se la voy a enviar a Marisa para que la incluya en el estupendo proyecto 1+/- 100, desperdicio 0 relacionado con el reciclaje, la reducción de desperdicios, el ahorro y la defensa del medio ambiente.



Ingredientes:

-7 ajetes
-200 g de hojas de espinaca
-75 g de queso rallado
-3 huevos
-50 g de mantequilla
-125 g de harina de trigo
-300 ml de agua
-Aceite, sal y pimienta



Preparación:

Limpiamos los ajetes quitándoles los pelos de la cabeza, la parte verde más oscura y la primera capita. Los troceamos menuditos. Las espinacas como las tenía de bolsa y solo son hojas, les quité el rabito más duro. En un poco de aceite rehogamos los ajos picaditos y cuando se pongan transparentes añadimos las espinacas, pelín de sal y cuando estén pochaditos ambos, tened en cuenta que reducen mucho, los apartamos y reservamos. En un cazo ponemos el agua con la mantequilla. Cuando empiece a hervir echamos la harina de una vez, removemos constantemente hasta formar una masa homogénea que se separa de las paredes. Retiramos del fuego para que entibie. Añadimos a la masa el queso rallado y los huevos uno a uno, hasta que estén bien integrados. Incorporar entonces el sofrito de espinacas y ajetes y mezclar bien. Rectificar sal y pimienta. Freír pequeñas cucharadas de masa en abundante aceite caliente, a fuego medio, apartar sobre papel de cocina y listos para consumir.


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viernes, 22 de mayo de 2020

Hojaldritos rellenos

Normalmente empezamos una comida con plato de cuchara, a veces es lo único que hay junto a una ensalada, pero otras veces apetece hacerlo de distinta manera, como es el caso, con unas pequeñas empanadas, que no se tarda nada en preparar y están muy buenas.
Vamos directos a la estación del calor y el menú cambia, igual que las rutinas, a veces uno acompaña a las otras, por eso se convierte en fresco y versátil. Estos hojaldres bien pueden servir como aperitivo o segundo plato, pero hoy los presento como primero, y creedme, llenan bastante, si se acompañan con algo verde, poco más vamos a necesitar. El relleno es bien sencillo, adaptable a los gustos y lo que haya en la nevera, que para los tiempos que corren y los que han de venir es bastante. A los míos como les encanta el jamón y el queso, lo tenía fácil, luego, unos champis pasados por la sartén por añadir algo vegetal y listo. Se agradece la renovación y también recetas con sorpresa, las combinaciones pueden ser infinitas. ¿De qué los vais a preparar vosotros?



Ingredientes:

-2 láminas de hojaldre (lo utilicé congelado)
-250 g de champiñones
-200 g de queso tierno
-200 g de jamón dulce
-1 huevo
-Aceite y sal



Preparación:

Limpiamos los champiñones y los cortamos en láminas. Los freímos en un poco de aceite y pizca de sal, hasta que suelten todo el agua. Reservamos. Ponemos el hojaldre, que habremos sacado con anterioridad del congelador para que pierda helor, sobre el papel vegetal que trae en el paquete. Cortamos seis rectángulos iguales de una lámina. Hacemos lo mismo con la otra. Rellenamos cada trozo con el queso, jamón y un montoncito de champis. Tapamos con otro rectángulo, presionamos sobre los bordes, marcamos con un tenedor para que queden sellados, pinchamos por encima y pintamos con el huevo batido. Los metemos en el horno a 210 grados hasta que los veamos dorados. Sacamos, dejamos templar y servimos con lo que más nos guste, por ejemplo una ensalada.


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martes, 19 de mayo de 2020

Bocados de queso azul y nueces

Estos bocados son de los que no llegan a la mesa, primero porque recién salidos del horno están buenísimos y después porque son una debilidad para quien los prueba, saben a poco cuando te comes solo uno y enseguida apetece repetir. Los tenía guardados hace un montón de tiempo en una revista y me he arrepentido de no haberlos hecho antes, pero nunca es tarde si la dicha es buena. En realidad el aperitivo, tan nuestro, se toma con bastante dicha. Ahora no podemos consumirlo en la calle, al menos yo aún no me atrevo, pero no por eso hay que privarse de él, en casa se disfruta estupendamente y con confianza. Nos coge con hambre casi siempre y eso hace que comencemos a picar sin miramientos, llegando a ser en muchas ocasiones la comida o la cena, aunque en su día no fuera pensado para eso, sino para abrir el apetito. Algunos ya sabéis lo que me gusta lo salado con puntito dulce, pero en esta ocasión en concreto la combinación es ideal, y eso que solo le he puesto un trocito de dulce de membrillo del tamaño de un sacacorazones de manzanas, sin embargo dos o tres tampoco le van mal, no seáis tan tacaños como yo en eso. ¿A que ya os va gustando? Pues ya veréis cuando los probéis.



Ingredientes:

-4 rebanadas de pan de molde
-100 g de queso azul
-8 nueces peladas
-1 huevo
-1 c/s de leche
-Pimienta
-Dulce de membrillo



Preparación:

Ponemos las nueces sobre la mesa y pasamos un rodillo para picarlas no muy finas. Batimos en un bol el huevo, añadimos el queso desmenuzado y la leche, mezclamos e incorporamos las nueces picadas. Sazonamos con pimienta la mezcla y cubrimos las rebanadas de pan con una capa gruesa. Al pan le podéis quitar la corteza o no, eso va en gustos, yo hice dos y dos, están igual de ricas. Cortamos cada rebanada untada en cuatro triángulos y los colocamos en una fuente de horno. Metemos la bandeja en el horno y gratinamos a 210 grados durante unos minutos hasta que tengan un color dorado. Los sacamos del horno y adornamos cada canapé con uno o dos trocitos de dulce de membrillo. Para darle una forma más bonita usé un sacacorazones de manzanas.


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viernes, 15 de mayo de 2020

Bizcocho de mandarinas

El bizcocho de naranja es uno de nuestros preferidos, pero ¿y el de mandarina? No había hecho ninguno! Pues manos a la obra. Como veréis tiene un aspecto estupendo, preludio de lo rico que está (estaba). La repostería bizcochera es la que más me gusta, puede ser tan variada como la imaginación alcance y es fácil de hacer para el juego que da en el menú diario. Desayunos, meriendas, pellizcos despistados,... Son agradecidos y sanos sanotes, que no por dulce forma parte de una dieta inadecuada. Una buena incorporación a mi ya larga lista de bizcochos en el blog. Estupenda la idea de quitar la piel de los gajos, ya que era un poco gruesa, después se agradece una miga limpia, con un aroma increíble. Si sois de incluir fruta en los pasteles, no os privéis de algo tan sencillo y rico.



Ingredientes:

-2 mandarinas
-100 ml de aceite suave
-3 huevos
-200 g de azúcar
-100 ml de leche
-250 g de harina
-1 sobre de levadura
-Azúcar glas



Preparación:

Batir el azúcar con los huevos hasta que blanqueen. Incorporar el aceite y seguir batiendo.  Rallamos la piel de una mandarina y la añadimos junto a la leche. Pelamos las mandarinas, separamos los gajos, los pelamos si la piel es gruesa como eran las mías, si es fina no es necesario. Las trituramos y agregamos a la masa. Mezclamos todo. Por último añadimos la harina tamizada con la levadura y mezclamos con cuidado. Vertemos en un molde al que habremos puesto mantequilla y harina en la base y las paredes. Metemos en el horno precalentado a 180 grados unos 30 minutos. Comprobar que está hecho pinchándolo con una brocheta, debe salir limpia. Sacamos del horno, dejamos enfriar un poco y espolvoreamos con azúcar glas.


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martes, 12 de mayo de 2020

Patatas al puñetazo

No suelo contar nada personal en este espacio, pero han sido varias las amigas blogueras que se han interesado por la razón de mi ausencia la semana pasada y por eso la explicaré. Mi padre fue hospitalizado con diagnóstico grave, para más tarde fallecer; nada que ver con el covid, pero igualmente triste. Aunque tuvo una vida larga, contaba 97 años, la despedida no fue fácil, nunca se está preparado para eso. A todo esto hay que añadir las circunstancias especiales que en estos momentos nos ocupan y que para mi, que vivo en otra provincia, se hacen más complicadas. No hubo problemas para trasladarme, si bien lo tuve que hacer sola. Por último, agradecer una y mil veces al personal sanitario su labor profesional y humana, los considero imprescindibles. Como no queda otra que continuar con la vida, aquí estoy hoy martes con mi receta, motivo por el cual abrí este blog, aunque después me ha dado muchas otras alegrías, la más importante, la cantidad de amig@s virtuales que tengo tras él. A todos vosotr@s dedico hoy mi entrada.



Como para la mitad de esta receta he utilizado el microondas, se la mando a Elisa y Marisa, con la intención de que la incluyan en el proyecto En buena onda donde hay muchas ideas cocinadas con este aparato.



Ingredientes:

-12 patatitas nuevas
-Aceite
-Sal y pimienta



Preparación:

Lavamos muy bien las patatas porque las vamos a consumir con piel. Las pinchamos con un tenedor, las colocamos en un recipiente apto para el microondas con un chorrito de agua. Tapamos, con un film es suficiente, e introducimos en el microondas a máxima potencia, 10 minutos. Sacamos con mucho cuidado para no quemarnos, colocamos las patatitas en una superficie dura y con un vaso las aplastamos. Sobre ellas podemos poner los ingredientes que más nos gusten, yo les puse aceite, sal y pimienta, ya que las utilicé como guarnición, aunque casi no llegan a la mesa. Las colocamos sobre una fuente de horno, a la que le habremos puesto un papel vegetal, y las introducimos en él, entre media hora y cuarenta minutos a 210 grados. Y listas para consumir en cuanto enfríen un poquito.




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