viernes, 28 de abril de 2017

Huevos rellenos

Si la memoria no me engaña, los huevos rellenos de atún fueron la primera receta que preparé. Nos gustaban mucho en casa y los solíamos poner en días de reuniones familiares como aperitivo mientras terminábamos de cocinar el plato fuerte. Nunca he dejado de hacerlos y por fin me he decidido a publicarlos, ahora que sé que lo conocido y sencillo también interesa. Entrando ya en el fin de semana van muy bien para ese picoteo que nos concedemos como capricho especial. Lo de añadir o quitar ingredientes va en gustos, la mía es la receta básica, que además es la que prefiero y la más rápida de hacer, pero como sabéis admite cantidad de variantes; otro clásico no exento de innovación. Si con ellos os dejo una idea para aprovecharla en estos días, daré por bueno este post, incluyendo mi descontento por las fotos que no he conseguido reproducir como quería.
Feliz finde largo.



Ingredientes:

-4 huevos
-1 lata de atún en aceite
-3 cucharadas de mayonesa
-8 tiras de pimiento asado
-Sal



Preparación:

Se ponen los huevos en un cazo cubiertos de agua. Se ponen al fuego y cuando el agua hierva se pone bajo y se mantienen diez minutos. Se apartan y se cambia el agua caliente por fría. Se pelan y parten por la mitad. Se sacan las yemas y se van poniendo en un cuenco, menos una que dejaremos para decorar, las claras se reservan. Con un tenedor machacamos las yemas, añadimos el atún que le habremos quitado el exceso de aceite, y dos cucharadas de mayonesa, probamos por si hay que añadirle una pizca de sal. Mezclamos. Con una cucharita vamos rellenando las mitades de la clara que teníamos reservadas. Cubrimos con una capita fina de mayonesa.  Cortamos por la mitad las tiritas de pimiento asado y decoramos los huevos. Ponemos en la fuente que las vayamos a servir y rallamos por encima la yema cocida que habíamos guardado. Listo!


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martes, 25 de abril de 2017

Ensalada de quinoa y cuscús con aliño picante

Intentando plagiar una ensalada que comí hace unos días en Londres, inventé la de hoy, que no se parece en nada a aquella, como viene siendo una constante en mis creaciones, pero que me ha quedado muy buena. He conseguido el puntito picante que buscaba, sin pasarme, pues muy fuerte no me hubiera gustado. Creo que la combinación de sabores en general es adecuada; un poquito dulce, un poquito salada, y mientras la vas probando te la has comido entera, señal evidente del buen gusto que nos va dejando. He acompañado una carne de pollo asada con ella y le va de escándalo. Bueno, en honor a la verdad, yo me la he comido antes sola, como me ocurre con todas las guarniciones, es ya una  práctica habitual propia. Es bastante saciante, con lo cual se la recomiendo a mis amigos vegetarianos, ya que tantas cosas he aprendido de ellos. Por mi parte la voy a añadir a mi colección de ensaladas-acompañamientos ahora que se acerca el buen tiempo y se hacen de querer. Espero que os guste el invento si os decidís por ella.



Ingredientes:

-100 g de quinoa
-100 g de cuscús
-100 g de guisantes (yo los puse congelados)
-8 ó 10 tomatitos secos
-1 cebolleta
-1/2 guindilla en vinagre (piparra)
-1 diente de ajo
-100 ml de salsa de soja
-20 ml de aceite
-Sal
-Sésamo
-Salsa balsámica al Pedro Ximénez




Preparación:

Preparamos la quinoa lavándola bien varias veces y escurriéndole el agua, después la ponemos a cocer en agua hirviendo unos quince minutos. Apartamos, refrescamos. Mientras, ponemos en un cuenco el cuscús y le añadimos el mismo volumen de agua caliente, tapamos con film y dejamos reposar diez minutos. Ponemos los guisantes a cocer en agua y los dejamos por espacio de diez minutos a fuego bajo. Troceamos menudos los tomates secos, también la cebolleta limpia. En un cuenco grande ponemos los cinco ingredientes preparados y los mezclamos. Ahora preparamos el aliño. Ponemos el ajo muy picado, la media guindilla en aritos finos troceada (si os gusta más picante se la ponéis entera) y el aceite en una sartén pequeña. Freímos a fuego lento uno o dos minutos. Apartamos. Dejamos enfriar un poco, añadimos la salsa de soja, mezclamos y agregamos junto con la sal a la ensalada dando unas vueltas para que se integren todos los componentes. Espolvoreamos con sésamo que le va a dar un toque crujiente y terminamos con un hilito de salsa balsámica al Pedro Ximénez que le va muy rica. Si dejamos reposar un ratito la ensalada está más buena.


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viernes, 21 de abril de 2017

Ossobuco al vino tinto

El ossobuco es el corte de jarrete de ternera con hueso. En italiano significa "hueso hueco" y suele prepararse en rodajas gruesas, por lo menos de 3 cm. Es una carne sabrosa por ese tuétano que la acompaña y la convierte en un manjar. Hay que dejarle su chup-chup correspondiente que le proporcione su buen fondo y la haga tierna y melosa; se le añaden unas verduras y vino, y poco más necesita para regalarnos su excelencia. En esta ocasión he utilizado cerdo, el carnicero me lo ofreció y decidí probarlo, es una opción más asequible e igualmente buena. Y no digo nada de la salsa! Para empezar y no parar. El conjunto es de lo más gustoso y con la compañía de un arroz blanco o al curry es suficiente para completar una buena comida. Yo no me la perdería, ¿y vosotros?



Ingredientes:

-4 ossobucos
-1 cebolla
-2 zanahorias
-300 g de tomate triturado (o cuatro tomates)
-Harina
-Ralladura de 1/2 limón
-Aceite
-1 vaso de vino tinto
-Agua o caldo
-Pimienta y sal



Preparación:

Salpimentamos los ossobucos, los rebozamos en harina y freimos en una cazuela con un fondo de aceite. Sacamos y reservamos. En la misma cazuela freímos por este orden, la cebolla picada, las zanahorias en rodajas finas, el tomate triturado (o los tomates rallados), la ralladura del limón y sal. Una vez hecho el sofrito, incorporamos los ossobucos, ponemos el vino y terminamos de cubrir con agua o caldo. Yo, como no tenía caldo en ese momento, le puse un poco de agua. Tapamos y dejamos cocer hasta que la carne esté hecha, según grosor. En mi caso los tuve hora y media a fuego bajo. La salsa se puede triturar si la queremos más fina, yo no lo hice porque me gusta con los trozos.


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martes, 18 de abril de 2017

Pargo al horno con chalotas y portobellos

Hola bloguer@s, os he echado de menos estos días, aún cuando he disfrutado mucho haciendo turismo, lo que significa: caminar como si no hubiera un mañana, visitar y admirar, y por supuesto comer y probar de todo. Ahora toca volver a la normalidad y la cocina ligera ocupa hoy un lugar preferente para redimir los pecados cometidos, pero no por ello vamos a alimentarnos mal, más bien al contrario, ganas tenía ya de un buen pescado al horno con verduras frescas. Nada como la dieta mediterránea para alegrar el cuerpo. Encontrarme con este pargo en el mercado fue una incitación, pues en un momento maquiné en mi cabeza la forma de prepararlo. Muy fácil, muy rico y rápido. El pescadero hizo un buen trabajo al arreglarlo, lo dejó limpio de espinas, cabeza y escamas, lo que facilitó la tarea de cocinarlo y después comerlo. Un gran plato éste para apreciar el buen gusto de las recetas sanas. A nosotros nos ha encantado, así que aquí os lo dejo, espero que sea también de vuestro agrado.



Ingredientes:

-1 pargo (1.300 kg)
-10 chalotas
-10 champiñones portobello
-8 ó 10 dientes de ajo
-2 ramas de perejil
-2 c/s de vinagre
-Aceite y sal



Preparación:

Quitamos la piel exterior a las chalotas y los champiñones. Los ponemos en un cuenco para impregnarlos bien de aceite y sal. Los colocamos en una fuente de horno y asamos a 190 grados unos 15 minutos, dependiendo del tamaño. Mientras, laminamos los ajos, los freímos en un buen chorro de aceite. Apartamos del fuego, añadimos el perejil picado y el vinagre. Sazonamos los lomos del pargo, que como he dicho en la entrada, el pescadero limpió de espinas y escamas. Solo los enjuagué y sequé. Sacamos a un plato las verduras que hemos metido en el horno para acomodar en la misma besuguera el pescado. Con una cuchara le ponemos por encima el sofrito de ajos y añadimos las verduras que anteriormente reservamos con un baño del sofrito también, colocándolas de la mejor manera en los huecos. Introducimos en el horno el conjunto hasta que el pescado esté hecho, dependerá del grosor del mismo, yo lo tuve unos 25 minutos. Degustamos enseguida.


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viernes, 7 de abril de 2017

Torta de pisto

Como las tartas saladas me gustan mucho, siempre que puedo investigo nuevas formas de elaboración. La de hoy surgió a partir de otra preparación que vi en un canal de cocina y que adapté a mi gusto, al final nada tiene que ver con la original, pero considero que ha quedado muy buena. También es ideal para los que quieran guardar la vigilia, hoy que es viernes de Dolores, mi santo por cierto, podemos seguir la tradición, aunque a decir verdad con un poco de trampa, ya que no supone ningún sacrificio, más bien al contrario.
Con esta receta me tomo un descanso bloguero hasta después de Semana Santa. Os deseo un buen disfrute de la misma. Nos vemos en unos días. Perdón, nos leemos.
Y felicidades a todas las Lolas.



Ingredientes:

-1 cebolla
-1 pimiento verde
-1 calabacín
-1 berenjena
-200 g de tomate triturado (natural o de lata)
-Aceite y sal
-4 huevos
-150 g de harina
-50 ml de aceite
-150 ml de leche
-1 c/s de levadura



Preparación:

 En primer lugar hacemos el pisto. Pelamos y troceamos a dados pequeños todas las verduras. Comenzamos a rehogarlas por este orden: cebolla, pimiento verde, berenjena y calabacín. Cuando estén pochadas, pero aún enteras, añadimos el tomate triturado. Yo lo puse de lata en este caso, pero se puede poner tomate rallado más o menos en la misma proporción. Sazonamos y dejamos hacer a fuego medio-bajo hasta que el tomate pierda el agua y las verduras estén tiernas.
En un cuenco ponemos los huevos y los batimos. Añadimos la leche, el aceite y la harina tamizada con la levadura. Mezclamos bien. Añadimos el pisto y volvemos a mezclar. Engrasamos un molde de horno (el mio es de silicona) y volcamos esta masa en él. Introducimos en el horno precalentado a 180 grados por espacio de 25 ó 30 minutos. Pinchar con un palo de brocheta para comprobar. Dejar enfriar y ¡a comer!


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martes, 4 de abril de 2017

Potaje de trigo con bacalao

Me cuentan que este potaje lo hacía mi abuela todos los Viernes Santos para quienes quisieran pasar por su casa a comérselo o llevárselo. Cuando ella ya no pudo cocinarlo siguió con la tradición su hija, mi tía, en la actualidad desaparecida también. Así que en el momento en que Puri, en nuestro encuentro bloguero, me regaló un paquete de trigo, no dudé en guisarlo de la misma forma, con la receta que me pasó mi madre. Todo queda en familia como veis. Y en familia lo seguimos comiendo porque no hay manera de que salga para pocos. Los ingredientes van aumentando a medida que se van cociendo y la olla se va llenando con ese buen maná generoso. Entiendo a mi abuela cuando hacía este guiso y no otro, para repartir, pues aquí lo más importante es tener un puchero grande donde ir metiendo los componentes cuando corresponda; después solo hay que dejarlo crecer. ¿Comida de pobres? Si. Pero de la buena. También de cuaresma, para aguantar las carreras procesionales, o para degustarlo cuando se vuelve cansado de ellas.
Hay que ver lo que sabían las abuelas, nunca dejarán de sorprenderme.



Ingredientes:

-200 g de trigo para cocinar
-200 g de garbanzos
-1 cola de bacalao salado (450 g)
-1 cabeza de ajos
-1 hoja de laurel
-1 cebolla
-1 tomate hermoso
-300 g de acelgas limpias
-1 patata
-1 rebanada de pan
-2 dientes de ajo
-1/2 cucharadita de café de cominos
-1 c/s de vinagre
-Aceite y sal
-Colorante (opcional)



Preparación:

Lo primero desalar el bacalao. En mi caso como no era una cola de mucho grosor, lo tuve unas 30 horas en agua, cambiándola varias veces en ese tiempo, y guardado tapado en la nevera.
La víspera del potaje, hay que poner los garbanzos en remojo. El trigo, después de limpiarlo, aunque viene bastante limpio, se coloca en una olla y se cubre de agua, se pone al fuego y se cuece a fuego bajo 30 minutos. Se apaga el fuego, pero el trigo se deja en ella tapado hasta el día siguiente que se prepare. Al día siguiente unimos los garbanzos y el trigo en una olla que ponemos al fuego con agua, una cabeza de ajos limpia y entera, una hoja de laurel y el bacalao en trozos grandes. Se cocina por espacio de una hora. Mientras, hacemos el sofrito con la cebolla picada menuda y el tomate rallado. Sacamos el bacalao de la olla a un plato y lo dejamos enfriar para limpiarlo de espinas y piel. Añadimos el sofrito a los garbanzos y el trigo junto a las acelgas y patata. Dejamos cocer una media hora. En un poco de aceite freímos los ajos y la rebanada de pan. Los ponemos en un mortero con los cominos y el vinagre y majamos todo junto. Añadimos al potaje, probamos de sal y dejamos diez minutos más al fuego. Incorporamos también el bacalao que hemos desmenuzado anteriormente. Apagamos, dejamos reposar y ya podemos degustarlo.


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viernes, 31 de marzo de 2017

Tarta de queso al horno clásica

Aunque me gusta seguir las tradiciones gastronómicas de cada época, sobre todo por aprovechar los productos de temporada, esta cuaresma voy hacer una excepción y cambiar las torrijas por la tarta de queso. He tenido antojo; pero no me digáis que después de potajes y bacalaos no es perfecta como postre. He utilizado esta receta del Canal Cómo se hace por la facilidad con la que se pueden medir los ingredientes. A veces, cuando estoy fuera de casa, no dispongo de los utensilios necesarios para la elaboración de algunas recetas y estas proporciones me vienen muy bien. Y como está riquísima, la he adoptado para el menú familiar, idónea en cualquier fecha del año. Llamadme práctica si queréis, de hecho lo soy, pero es muy útil tener recursos que en cualquier momento nos resuelven inconvenientes. Y creédme, ésta tarta, hasta los agradece.



Ingredientes:

-1 yogur natural
-1 vaso de yogur de nata líquida
-1 vaso de yogur de leche entera
-1 vaso de yogur de harina
-1 1/2 de vaso de yogur de azúcar
-200 g de queso cremoso
-4 huevos grandes
-1 sobre de levadura
-Mermelada o miel



Preparación:

Pondremos los huevos a batir, a mano o a máquina. Sin dejar de batir añadimos el azúcar, después el yogur, la leche, la nata y el queso crema. Tamizamos la harina y la levadura y la incorporamos poco a poco. Ponemos la mezcla en un molde untado con mantequilla. Hornear a 180 grados unos 40 minutos. Comprobar pinchando porque ya sabéis que los hornos son distintos. Desmoldamos cuando esté fría y decoramos con mermelada o miel.




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