viernes, 13 de julio de 2018

Pastel de patatas y verduras

Es un pastel que se asemeja a una tortilla o una tortilla parecida a un pastel. Por ingredientes recuerda lo uno, por preparación lo otro. Pero que no os despiste el juego de palabras, está buenísimo en cualquier caso. Tengo debilidad por el "El club de la tortilla perfecta", así que de vez en cuando me gusta enviar algo, no se si esta receta puede tener cabida o no, y ante la duda, lo siento Concha, cedo la potestad a tu buen criterio de incluirlo si procede en tan insigne círculo. O lo que es lo mismo, cómete tú el tarro y decídelo. Porque para mi es importante mantener las cosas que se hacen con entusiasmo y que unen a la gente aún sin conocerse. Cuando vi esta receta lo primero que pensé fue que era de las que me gustaban y lo segundo si serviría para el club. Participo en varias comunidades gastronómicas, en todas me agrada compartir mis platos y disfruto con ello, sin embargo este club fue creado por casualidad, sin pensarlo y ha resultado ser un pozo sin fondo en cuestión de tortillas, por eso cada vez que puedo intento enriquecerlo con algo nuevo; si con ello nos divertimos, creamos y compenetramos, habremos conseguido mucho y todo bueno. Se publique o no, mi mayor satisfacción sería que nos lo comiéramos todos juntos. A ver si os gusta.
Esto lo vi en:Manos a la obra



Ingredientes:

Las cantidades son para un molde de 18 cm.
-2 patatas medianas
-1 calabacín grande
-1 puñado de espinacas
-4 huevos
-2 ramitas de perejil
-Aceite, sal y pimienta
-Queso en lonchas cremoso



Preparación:

Pelamos y cortamos las patatas y el calabacín finitos. Batimos los huevos con el perejil troceado pequeño, sal y pimienta. En un molde de silicona u otro que tengamos, pintamos el fondo y las paredes con aceite. Colocamos una primera capa de patatas cubriendo este fondo. Podemos ponerles un poquito de sal, pero recordar que el huevo lleva. Sobre las patatas repartimos unas cuatro cucharadas del huevo batido. Sobreponemos otra capa de calabacín y de nuevo cuatro cucharadas de huevo. Ahora le toca el turno a las espinacas, elegí hojas solamente, y como anteriormente hemos hecho, las cubrimos de huevo. Acomodamos una nueva capa de patatas encima de las espinacas, huevo batido, calabacin y terminamos con la mezcla de huevos que nos quede. Cubrimos todo el pastel con las lonchas del queso cremoso y lo llevamos al horno precalentado a 200 grados, unos 45 minutos. No pongáis el molde en el centro del horno porque se os quemará el queso, ponedlo un poquito más abajo, o bien, taparlo con papel de aluminio. Comprobar pinchando que el pastel esté tierno, si se resiste la brocheta, dejadlo un poco más de tiempo. Una vez a nuestro gusto, ya lo tendremos listo para consumir, en caliente o en frío. Decorar con perejil picado.


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martes, 10 de julio de 2018

Serranitos

¿Playa o montaña? Lo mismo da. Con estos serranitos que os he preparado hasta el camino de Santiago se os hará corto porque suministran energía para eso y para más. Menos mal que mi hijo los vio después de hacer las fotos, ya que no me hubiera dado tiempo a inmortalizarlos, le encantan, y como parece que son selectivos... a él no le aprovecha el efecto adiposo que algunas atrapamos al vuelo. He visto por la red que normalmente se utiliza jamón serrano en su elaboración en lugar de bacon. Yo es que siempre los he hecho así, pero ya sabéis que toda comida está sujeta a las modificaciones que nos apetezcan, por lo tanto, elegid el componente que prefiráis. No quería dejar pasar el verano sin subir alguno de estos bocatas que tanto nos solucionan las salidas domingueras y que son la excusa perfecta para comerlos con ganas. Ahora que parte de la blogosfera está de vacaciones, cualquier momento es bueno para ello. ¿Qué? ¿Hay antojo?



Ingredientes:

(Para dos bocadillos)
-2 bollos de pan (el que prefiráis)
-2 filetes de lomo de cerdo
-2 lonchas de bacon
-2 pimientos verdes
-Aceite y sal



Preparación:

Lavamos los pimientos que elegiremos del mismo tamaño que el pan. Para los de la foto no quité el rabito y las semillas por cuestión de estética, pero sí lo suelo hacer y también pelarlos después de fritos. Asamos el lomo en unas gotas de aceite, así como el bacon. Una vez todos los ingredientes preparados solo queda abrir el pan y rellenarlo con ellos en el orden que nos apetezca. Y listo para comerlo o envolverlo.


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viernes, 6 de julio de 2018

Sardinas a la panadera

Y en verano... sardinas!!
Sii, ya se, no os gusta el olor que dejan en la cocina después de asarlas y que tarda horrores en desaparecer, pero... hay formas y formas de cocinarlas igualmente ricas sin tener que soportar su aroma nada embriagador. La que hoy nos ocupa por ejemplo. Un plato completo que nos aporta la calidad del producto de temporada y la cantidad de prepararlo con guarnición incluida. Si no os apetece utilizar mucho tiempo el horno, la primera parte la podéis hacer en una sartén al fuego y solo horneáis el pescado doce minutos. Eso a vuestra elección. Otro problemilla que se presenta son las espinas, cuidado con ellas, procurad eliminarlas antes de comer para evitar incomodidades, quien algo quiere, algo le cuesta. Después nos alegraremos de la buena comida que hemos hecho y que si compartímos en buena compañía nos sabrá mucho mejor. ¡Bon appetit!



Ingredientes:

-12 sardinas limpias y sin cabeza
-1 cebolla
-1 pimiento morrón asado
-1 pimiento rojo
-1 pimiento verde
-1 diente de ajo
-3 patatas
-Aceite, vinagre, sal y pimienta



Preparación:

Pelamos el ajo y lo trituramos con el pimiento asado, una cucharada de vinagre, tres de aceite y sal, hasta obtener un crema. Pelamos las patatas, las cebollas y limpiamos los pimientos de semillas. Cortamos en rodajas finas esta verdura y la colocamos en una fuente de horno engrasada, con sal y pimienta. Asamos unos treinta y cinco minutos a 190 grados, dándoles la vuelta a mitad de la cocción. Podemos saltarnos este paso de horno y rehogar los vegetales en un poco de aceite, en una sartén al fuego, unos quince minutos. Sacamos la bandeja del horno, colocamos las sardinas lavadas, secas y salpimentadas sobre las patatas. Vertemos encima la crema de pimiento y asamos el conjunto doce minutos. Si os apetece podéis espolvorear tomillo o perejil al sacarlas.




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martes, 3 de julio de 2018

Croquetas de zanahoria y cebolla

Vi estas croquetas hace tiempo, cuando Isasaweis participaba en un programa de televisión, pero las había olvidado y al encontrarlas un día por casualidad decidí desempolvar la receta. Una idea estupenda la que tuve porque son riquísimas, delicadas y gustosas en dos bocados que se hacen escasos y te dejan con ganas de más. Tuvieron mayor éxito entre mis invitados que el equipo español de fútbol en el mundial, de hecho fue lo mejor, terminar degustándolas.  Me declaro absolutamente croquetera, no creo haber preparado ninguna que no me gustara, en ellas tienen cabida todo tipo de ingredientes, como alimentos de aprovechamiento no tienen rival. Pero como hoy tocan de zanahoria y cebolla me centraré en ellas. Ofrecen un sabor increíblemente bueno, son cremosas y ligeras, podemos comer unas cuantas que no producen empacho y frías están igual de ricas. Y si aún no os he convencido, hacedme caso y elaborarlas, no os arrepentiréis. Palabra de bloguera cocinera.



Ingredientes:

-1 cebolla grande (300 g aprox.)
-300 g de zanahoria rallada
-2 c/s de harina
-250 ml de leche
-Aceite y sal
Para el rebozado:
-Harina
-2 huevos
-Pan rallado



Preparación:

Pelamos y troceamos menuda la cebolla. Pelamos y rallamos la zanahoria. Rehogamos ambas en un poco de aceite, puede ser mitad aceite y mitad mantequilla también. Cuando la verdura esté tierna añadimos la harina, damos unas vueltas para que se cocine, ponemos sal y vamos añadiendo la leche poco a poco, al tiempo que revolvemos para formar la masa. Apartamos a una fuente o plato, dejamos entibiar y tapamos con film procurando pegarlo a la masa para evitar que se forme costra. Enfriamos en la nevera. Ponemos un plato con harina, en otro batimos los dos huevos y en un tercero ponemos el pan rallado. Sacamos la masa de las croquetas de la nevera y la moldeamos con las manos bien limpias, en la forma que más nos guste, bolas o alargadas. Pasamos cada una por harina, huevo y pan rallado. Cuando las tengamos todas empanadas las freímos en abundante aceite de oliva y las vamos sacando a un papel absorvente. Y listas para sorprender!


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viernes, 29 de junio de 2018

Huevos Napoleón

Ya se que muchos de vosotros le habéis echado el cerrojo al horno hasta mejor ocasión, pero no se tarda nada en hacer estos huevos y el resultado merece la pena. De hecho, consultando santa Wikipedia, parece ser que el nombre les viene porque a Napoleón no le gustaba esperar para comer y este plato se hacía muy rápido, así no daba tiempo a que el soberano montara en cólera cuando el hambre le apretaba. Me encantan las recetas heredadas a través del tiempo porque si perduran, por algo será, normalmente por sus ingredientes intemporales y una elaboración asequible, por lo que no es raro que estos huevos se encuentren dentro de mis preferencias, ya me conocéis usos y costumbres. También que me gusta transmitirlos, aunque ya se conozcan, no siempre se tienen en cuenta. Os dejo mi valoración, que es positiva y el deseo que os agraden tanto como a nosotros.



Ingredientes:

(Para dos personas)
-1 cebolla grande
-2 pimientos verdes
-2 rebanadas de pan
-2 huevos
-150 g de queso mozzarella rallado
-Aceite, pimienta y sal



Preparación:

Pelamos y picamos la cebolla. Lavamos y desechamos las semillas de los pimientos y troceamos en aros o cuadrados. Freímos ambos en un fondo de aceite. Cortamos el pan en daditos pequeños, introducimos en el horno a 200 grados hasta que se doren. En unas cazuelitas o en un recipiente que pueda ir al horno, colocamos el sofrito, sobre él unos trocitos de pan tostado, el queso rallado y el huevo. Salpimentamos. Metemos al horno a 180 grados hasta que la clara del huevo se cuaje. Sacamos y ya podemos comer!


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lunes, 25 de junio de 2018

Galletas craqueladas de chocolate

Cuando hice las galletas craqueladas de limón, ya advertí de mi intención de preparar también las de chocolate. Ahora no sabría decir cual de las dos me gustan más por lo que me quedo con ambas y ya sea juntas o por separado, la tentación está servida. Qué tiernas y sabrosas son! Y lo mejor de todo: son facilísimas de hacer, solo hay que mezclar, enfriar, moldear bolitas y el horno se encarga del resto. Quedan muy bonitas además, regalé la mitad a un amigo que ahora anda algo pachucho y le alegraron el día. Solamente por eso merece la pena hacerlas. Pero también por el apaño que supone tenerlas para desayunar o merendar con mucho gusto. Sabores de casa que apetece oler y paladear. Un lujo a nuestro alcance.



Ingredientes:

-60 g de cacao en polvo sin azúcar
-200 g de azúcar
-60 g de aceite de girasol
-2 huevos
-1 chorrito de vainilla
-120 g de harina bizcochona
-Azúcar glas



Preparación:

Mezclamos en un cuenco el aceite, el cacao y el azúcar. Integramos los huevos de uno en uno, con el segundo huevo ponemos también la vainilla líquida. Añadimos la harina tamizada, al ser para bizcochos lleva levadura incorporada. Dejamos reposar esta masa dos horas en la nevera. Precalentamos el horno a 180 grados. Hacemos bolitas con la masa y la ayuda de dos cucharas. Las rebozamos bien en el azúcar glas y las moldeamos en forma de bolas no muy grandes, ya que en el horno se expanden. Las colocamos en una bandeja de horno con papel vegetal, separadas bien unas de otras para evitar que se peguen. Horneamos unos diez o doce minutos. Sacamos del horno y dejamos enfriar. Y listas para consumir.


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viernes, 22 de junio de 2018

Pastel de pollo frío

Buscando un pastel de pollo frío para el verano, ideé el mio propio. Contiene los ingredientes que nos gustan y su elaboración es sencilla como la marca de la casa acostumbra. No necesita más, pues así queda genial y dentro de un tupper en la nevera aguanta muy bien dos o tres días sin que pierda frescura y sabor. Es mi forma de dar la bienvenida a un verano que se ha hecho de rogar, pero que parece que se va a quedar un tiempo. Aunque no es mi época favorita, prefiero que aparezca cuando toca para no despistarme demasiado con el cambio de estación, por no hablar del cambio climático. Intentaremos disfrutar lo máximo de las cosas buenas que nos brinda el calor, que también las tiene, y en las que incluyo los platos fresquitos que alivian los sofocos. Para muestra, esta receta que os dejo con mis mejores deseos, también en verano.



Ingredientes:

-500 g de carne picada de pollo
-225 g de jamón york
-200 g de queso crema (se lo puse light)
-2 huevos
-8 orejones de albaricoque
-1 puñado de pistachos pelados
-Aceite y sal



Preparación:

Se pone en un cuenco la carne picada con el jamón york troceado menudo. Se sazona. Picamos los orejones pequeñitos y pelamos los pistachos, no los pesé, puse un puñado sin trocear. Añadimos a la carne. Por último mezclamos con el queso crema y los huevos batidos.
Pincelamos un molde de cake con aceite, encima ponemos un papel vegetal recortado a la medida del molde, que pincelamos también con aceite. Volcamos en el interior la mezcla de carne. Introducimos en el horno precalentado a 180 grados, al baño María, por espacio de una hora aproximadamente. Debéis pinchar el centro antes de sacarlo y comprobar que está cuajado. Dejar enfriar antes de desmoldar. Guardar en la nevera tapado.


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