¿A quién le amargan unas peras al vino? A mi no, desde luego. Puedo adjuntar algunas de las que tengo en el blog, como Peras al vino tinto o Peras rellenas al Pedro Ximénez. Hoy las he vestido de vino y miel, que no se porqué razón me han traído a la memoria la película "Días de vino y rosas". Jack Lemmon y Lee Remick se adentran en el mundo peligroso del alcohol y con un saber interpretativo genial, muestran la decadencia física y psíquica a la que se puede llegar. Pero que nadie se preocupe con este postre, no se llega a tanto, con el tiempo que hierve el vino, el alcohol debe evaporar al completo. Después se llevan al frigo por unas horas y el resultado es de lo más goloso. Hay quien las acompaña de nata montada o helado, a mi me gusta apreciarlas al desnudo, sin enmascarar su sabor, dejar que las peras brillen en su salsa.
Ingredientes:
-4 peras no demasiado maduras
-750 ml de vino tinto
-50 g de azúcar glas
-3 c/s de miel
-1 barrita de vainilla
-Una vuelta de molinillo de pimienta
Preparación:
Pelamos las peras dejando el rabito. En una cacerola ancha y un poco alta, ponemos el vino junto con el azúcar, la vainilla en trozos, la miel y la pimienta. Calentamos y dejamos hervir diez minutos. Metemos las peras enteras en el vino caliente y las dejamos cocer unos veinte minutos, deben quedar tiernas pero enteras. Separamos la cacerola del fuego y la dejamos enfriar con las peras dentro. Sacamos las peras y las ponemos en una ensaladera o copas de cristal o porcelana, vertemos la salsa sobre ellas y metemos en la nevera unas horas, hasta que estén bien frías. Y listas para servir.
