Uno de mis entrantes preferidos son las berenjenas con miel, por eso decidí hacer esta tatín teniéndolas como base y para que fuera más contundente añadí la mozzarella fresca (light). Utilicé una masa de hojaldre sin gluten comprada por abreviar, pero podéis hacerla (aquí tenéis una) o poner la que os guste. Los piñones también han sido un acierto, que no se os olviden. Soy muy aficionada a todo tipo de tartas saladas, como sabéis, aunque tengo que decir que en la de hoy predomina el sabor dulce de la miel, seguramente se me ha ido la mano con ella y a lo mejor ha sido a propósito. Para mi gusto (y el de otros) quedó tan buena que faltó. Somos un poco ansias, sí.
Ingredientes.
-1 berenjena grande
-1 masa de hojaldre sin gluten
-2 c/s de miel + un poquito para la mozzarella
-20 g de piñones
-1 bola de mozzarella fresca (light)
-Aceite y sal
-1 huevo para pintar
Preparación:
Pelar la berenjena, también se puede dejar la piel si queréis, trocear en rodajas como de 1/2 cm. No la dejé en sal porque para mí que no amargan nada. En un poco de aceite se van poniendo las rodajas para asarlas, vuelta y vuelta. En un molde apto para quiches, se reparte la miel en el fondo. Ponemos encima las rodajas de berenjena solapadas. Sobre ellas se acomoda la masa, metiéndola bien por los lados. Se pincha con un tenedor, se bate el huevo y se pinta la superficie, hay quien no lo hace porque al darle la vuelta no se ve, pero el hojaldre queda mejor. Introducimos en el horno a la temperatura que indique el envase, hasta que se ponga dorada. Mientras, tostamos un poco los piñones, reservamos. Sacamos la tarta del horno, dejamos templar y damos la vuelta. Repartimos los piñones por encima y colocamos la mozzarella abierta en el centro. Le puse un poco de miel también. Ya en la mesa, la distribuimos por toda la superficie. ¡Y a comer!


