Vaya por delante que reconozco mi poca habilidad para rellenar carnes, estos muslos me han terminado de convencer, han salido dos muñones informes que da poco gusto verlos. Pero estaban buenos y les he cogido cariño, así que los he sacado de paseo por la blogosfera. El relleno va un poco en función de lo que tenía en la nevera y despensa, si bien guardaba una receta con espinacas en alguna parte, nada tiene que ver con la de hoy. Donde haya queso, algún fruto seco y puntito dulce, el éxito está asegurado, por lo menos en mi casa. La cosa mejora cuando le damos un bañito de salsa, más sabor y jugosidad, lo de tener para rebañar siempre da buen resultado. A riesgo de ser pretenciosa, estos muslos me han quedado de muerte, solo tenía dos y los hice para probar, la próxima vez que los cocine os aseguro que aumentará mi generosidad en cuestión de cantidades.
Ingredientes:
-2 muslos de pollo deshuesados
-100 g de espinacas
-2 dientes de ajo
-20 g de piñones
-50 g de arándanos deshidratados
-4 rodajas de queso de cabra
-Aceite, pimienta y sal
Salsa:
-1 cebolla
-1/2 pimiento rojo
-1 vasito vino blanco
-1 vasito de caldo de pollo
-Aceite y sal
Preparación:
Pelamos y troceamos los ajos menudos. Comenzamos a sofreirlos con los piñones. Reservamos. Rehogamos las espinacas, sazonadas, hasta que pierdan volumen, agua y estén tiernas. Añadimos los piñones y ajos reservados, mezclamos.
Salpimentamos los muslos por dentro y por fuera. Ponemos una o dos cucharadas de espinacas en el centro, le colocamos un par de rodajas de queso de cabra y enrollamos. Después hay que bridarlos bien para que el relleno no se salga. Marcamos en un fondo de aceite. Reservamos.
Ahora hacemos la salsa. Pelamos y picamos la cebolla y el pimiento a nuestro gusto, yo lo hice en juliana. Comenzamos a sofreirlos en el aceite del pollo. Después de unos minutos rehogando ambos, vertemos el vino, dejamos evaporar un poco e incorporamos el caldo. Sazonamos. En una fuente de horno colocamos los muslos, bañamos con la salsa y metemos al horno precalentado a 190 grados hasta que la carne esté hecha, yo los tuve 40 minutos dándoles la vuelta a la mitad del tiempo. Se sacan del horno, se desbridan y se cortan en medallones, se rocían con la salsa ¡y a comer!

