martes, 2 de junio de 2026

Fricandó de setas con arroz blanco

 Al igual que otros guisos tradicionales, el fricandó se puede versionar de distintas formas. Este plato es muy popular en Cataluña preparado con ternera y acompañado de una salsa con setas, estas pueden ser frescas, de cultivo o secas. Pero yo lo he cocinado sin la carne y me ha parecido incluso más rico. Otra receta guardo en el blog con pescado, por si queréis echarle un vistazo. Para que no atraiga tanto al pan, lo he colocado sobre una base de arroz blanco que al mezclarse con la salsa componen un plato completo y buenísimo. Esta comida se recomienda preparar con antelación porque reposada está aún mejor. Las opciones veganas últimamente me están gustando mucho, son bien recibidas en casa, así que a veces me vengo arriba con el tema, aunque sin pasarme, pues seguimos siendo omnívoros.



Ingredientes:
-3 dientes de ajo
-1 cebolla
-400 g de tomate triturado
-1 chorrito de coñac
-1 vaso de caldo de verduras
-300 g de setas cultivadas
-100 g de arroz redondo
-Aceite, sal y pimienta
Picada:
-1 diente de ajo
-2 c/s de perejil
-20 g de piñones



Preparación:
Las setas que compré estaban limpias, así que solo tuve que pasarlas por la sartén, vuelta y vuelta, salpimentadas. Reservar.
Se pelan y pican los dientes de ajo y las cebollas, se comienzan a sofreír en el aceite anterior, habrá que poner un poco más. Añadir el tomate triturado unos minutos después, sazonar y cocinar hasta que pierda el agua. Mientras, hacemos la picada en un mortero o triturador, poniendo los ingredientes juntos. Vertemos ahora el coñac al sofrito, dejamos evaporar el alcohol (o flambear), añadir también el vaso de caldo. Cocinar unos minutos más e incorporar la picada y las setas troceadas, yo las hice tiritas. Terminar el guiso cuando las setas estén tiernas, tardarán diez o quince minutos. 
Hacemos ahora el arroz. En una olla con abundante agua con sal, ponemos el arroz. Lo dejaremos cocer hasta que tenga el punto que nos guste, nosotros lo preferimos tierno, así que tardará unos 18 minutos. Volcamos en un colador, llevamos al grifo y refrescamos con agua fría. Envolvemos en un paño limpio para secarlo. En una sartén u olla, ponemos una cucharada de mantequilla y otra de aceite, rehogamos el arroz y ya lo tendremos listo para colocarlo en un plato como base del fricandó. Mezclarlo todo es a elección del personal.



Compartir:

martes, 26 de mayo de 2026

Bizcocho vegano de fresa y plátano

 Buscando un bizcocho que acabara con un resto de harina de avena y unas frutas maduritas (y que no tuviera ya en el blog) di con este que adapté a lo que tenía. No es que tenga un aspecto atractivo, no nos engañemos, pero bueno sí que estaba. Diría que parece más una tarta por la jugosidad y el sabor que imprime la fruta, aunque ya sabemos todos por aquí que la denominación es lo de menos. Decía nuestra amiga Isabel, experta repostera, que cuando un pastel no le quedaba con buena vista, le añadía la palabra "rústico" para salvarlo. Yo no he querido hacer el título más largo, pero sin duda el término le iría bien. Al final me ha salido un bizcocho vegano estupendo casi sin pensarlo. La cocina, al igual que la vida, te da sorpresas. Buenas, por supuesto.



Al aprovechar un resto de harina y unas frutas maduritas, pero no pasadas, envío esta receta a Marisa para que la incluya en su proyecto 1+/- 100, desperdicio 0, relacionado con el reciclaje, aprovechamiento, ahorro y defensa del medio ambiente.



Ingredientes:
-130 g de harina de arroz
-50 g de avena
-150 g de azúcar
-170 ml de bebida de avena
-9 fresas
-2 plátanos
-2 c/s de aceite 
-1 sobre levadura Royal
-Canela
-Mermelada para pintar



Preparación:
Ponemos las harinas en un cuenco, la levadura, azúcar y canela.
Por otro lado colocamos cinco fresas, lavadas y partidas, en un vaso batidor, un plátano pelado y cortado en rodajas, la bebida de avena y el aceite. Batimos todo.  Añadimos al cuenco de las harinas. Mezclamos todo muy bien. 
En un molde de horno, que previamente cubrí con papel vegetal humedecido, volcamos la masa. Cortamos pequeñas las otras cuatro fresas y el plátano y se los ponemos por encima a la masa. Introducimos en el horno a 180 grados, unos 40 minutos. Siempre hay que comprobar pinchando con una brocheta que el interior esté cocido, si el palillo sale limpio, ya está. 
Después lo pinté por encima con un poco de mermelada de frutos rojos casera para dar un poco de brillo, pero esto es opcional. 



Compartir:

martes, 19 de mayo de 2026

Salteado de espárragos mar y montaña

 Este salteado sería estupendo como cena ligera pero yo lo puse como acompañamiento de un salmón a la plancha, un almuerzo completo y sano que nos dejó satisfechos. Es lo bueno de las comidas en casa, cada cual las plantea como quiere, nos gustó así y así lo comimos. El título de mar y montaña es muy Arguiñano, resalta el interés de la receta y hasta la hace más atractiva. O a mi me lo parece. Como es costumbre en mi cocina, este salteado es la sencillez elevada a su máxima expresión, pocos ingredientes y asequible elaboración. Resultado exquisito. Si a estas alturas aún no he convencido a nadie, cocinadlo y ya me contaréis.



Ingredientes:
-2 manojos de espárragos
-360 g de gambas (congeladas)
-100 g de jamón serrano
-4 dientes de ajo
-Aceite y sal



Preparación:
Cortar los espárragos hasta la parte dura que se desechará en este caso. Trocearlos del tamaño que nos gusten. Cocer en agua con sal, yo los tuve diez minutos, pero con siete hubiera bastado. Escurrir y reservar.
Pelar y filetear los ajos, comenzar a rehogarlos en un fondo de aceite.
Las gambas como las puse congeladas, las saqué la noche anterior y descongelé en la nevera, se secan bien y se añaden a los ajos.
El jamón se corta a cuadraditos y se une a la fritada.
Por último se incorporan los espárragos, se mezcla todo, se prueba de sal y listo para comer!



Compartir:

martes, 12 de mayo de 2026

Lagarto de cerdo con ajetes y alcachofas

 Este lagarto viene con un secreto. No está solo, lo acompaña un muslo de pollo deshuesado en tiritas, lo tenía que gastar y lo incluí en la cazuela sin pensármelo. El resultado no ha sido malo, han sabido convivir perfectamente en un guiso de aprovechamiento con producto de temporada. El lagarto es una carne de cerdo que no suelo comprar, pero al ver una bandeja no muy grande, decidí llevármela y darle un gusto a "maridito" que también lo merece. Es un corte sabroso gracias a unas pequeñas vetas de grasa natural, que se le pueden quitar o no, dependiendo de lo magro que lo queramos. Aconsejo dejarle algunas, si no todas, si lo cocináis como yo con verduras y caldo vegano, para que no quede tan frugal. Seguirá siendo un plato igual de sano pero con más sustancia. Os cuento ya como lo hice.



Esta receta se la envío a Marisa para que la incluya en su proyecto 1+/- 100, desperdicio 0, relacionado con el reciclaje, reducción de desperdicios, ahorro y defensa del medio ambiente.



Ingredientes:
-380 g de lagarto de cerdo
-1 muslo de pollo deshuesado
-4 alcachofas
-9 ajos frescos
-1 vasito de caldo vegetal
-Aceite y sal



Preparación:
Cortar la carne en tiritas de un cm de ancho por cinco o seis de largo, aproximadamente. Al pollo le quité la piel, pero al lagarto no le quité la grasita, no tenía mucha y le daba más saborcito. 
Limpiar las alcachofas quitando las hojas exteriores, pelando el tronco y cortando la punta. Cortar en cuatro trozos y meter en agua para enjuagarla.
Quitar los pelos y primera capa a los ajetes, cortarlos con la parte blanca y un poco de la verde.
Una vez preparados los ingredientes, los cocinamos. En un fondo de aceite doramos las carnes, añadimos los ajos frescos, las alcachofas y rehogar todo. Verter el caldo, sazonar y cocinar hasta que la carne y verduras estén tiernas, unos cuarenta minutos más o menos. Y ya está. Nada más fácil y más rico.



Compartir:

martes, 5 de mayo de 2026

Pastel de coliflor y merluza

 Desde que tuve que sustituir la patata por problemas de intolerancia, no son pocas las recetas que he versionado para que no aparezca, una de ellas este pastel de coliflor y merluza. La verdad verdadera es que es bastante fácil hacerlo para el resultado vistoso que ofrece y lo sabroso y ligero que sale, ya me conocéis y sabéis que "no me meto en camisa de once varas" si puedo evitarlo (tengo que mirar de donde viene esa frase). Además, es una forma estupenda de camuflar verduras y pescado a personas que huyen de ellos como de la peste, algunas conozco. Un plato perfecto hasta para servirlo como único o con poco acompañamiento. Nos ha parecido muy rico y aquí os lo dejo por si queréis serviros.



Al utilizar el microondas como ayuda en la preparación de este pastel, envío esta receta al proyecto en buena onda, que llevan a cabo Marisa y Elisa, destinado a enseñar el buen funcionamiento que nos ofrece este aparato en la cocina.



Ingredientes:
-1 coliflor (1.200 kg)
-2 lomos limpios de merluza
-1 cebolla
-1 pimiento verde
-3 c/s de tomate frito 
-Aceite, sal y pimienta
-100 g de queso de oveja 
-Queso rallado



Preparación:
Trocear la coliflor quedándonos con los arbolitos, lavarla y ponerla en un cuenco que pueda ir al microondas unos diez minutos a potencia máxima, con un poco de agua en el fondo, yo la hice en dos tandas. 
En un fondo de aceite pasar los lomos de merluza, vuelta y vuelta, con el fin de quitarle la piel y desmenuzarla con facilidad. Reservar.
Pelar y picar la cebolla y el pimiento verde, comenzar a sofreírlos en el aceite anterior. Cuando estén tiernos añadir la merluza en trozos, se terminará de desmenuzar al rehogarla. Verter el tomate frito y sal. Mezclar y apartar.
Machacar la coliflor una vez cocida con un tenedor o machacapatatas con sal y pimienta junto al queso de oveja, u otro queso de vuestra preferencia con sabor fuerte, mezclar muy bien, incluso con las manos bien limpias para que queden bien integrados los ingredientes.
Montamos el pastel poniendo la mitad de la coliflor en el fondo de una fuente de horno, en medio el sofrito con la merluza y cubrimos con la otra mitad de la coliflor.
Espolvoreamos queso rallado por encima y horneamos a 190 grados hasta que el queso derrita y coja un poquito de color.
Otra cosa que quiero apuntar es que al sacar el pastel del horno, puede tener líquido en el fondo, un truco que vi hace poco para que esto no ocurriera era poner obleas de arroz como base con el fin de que absorban la humedad, yo no las puse, pero ahí lo dejo por si alguien quiere aprovechar la ocasión de probar.



 

Compartir:

martes, 28 de abril de 2026

Hojaldre de calabaza y setas

 Pues no. No es una pizza, que os conozco y sé que lo estáis pensando. Tampoco pudo ser una empanada porque solo tenía una masa de hojaldre, pero os aseguro que salió algo más rico que ambas dos. Hay un contraste de sabores muy interesante entre el dulzor de la calabaza, el aroma de la canela, el sabor terroso de las setas, que junto a la textura del hojaldre y el gusto intenso del queso, atesoran la mejor unión. Si solo de pensarlo ya saliváis, esperad a probar y comprobar lo pronto que se acaba. Para ser una receta que salió un poco a voleo, es de las de apuntar con el fin de repetirla exactamente igual. Aunque también digo que es perfectamente tuneable. Y ya puestos, si lo acompañáis con un vermut o vino blanco, veréis lo agustito que se siente el personal.



Ingredientes:
-1 lámina de hojaldre
-700 g de calabaza cacahuete
-250 g de setas variadas de cultivo
-150 g de bacon
-8 ajos frescos
-30 g de piñones
-80 g de queso de oveja
-Aceite, sal y canela



Preparación:
Pelar la calabaza y trocearla en dados, ponerle sal y canela, introducir en el horno a 200 grados unos 20 minutos, hasta que esté tierna. Triturar. Reservar.
Limpiar los ajetes quitándole los pelos de la cabeza y la primera capa de su piel. Trocearlos menudos y comenzar a sofreirlos en un fondo de aceite. Añadir las setas. Sazonar. Incorporar el bacon. 
Meter el hojaldre en el horno siguiendo las instrucciones del fabricante.
Tostar los piñones.
Una vez tengamos todos los ingredientes preparados, montamos el plato. En el fondo del hojaldre extendemos el puré de calabaza. Sobre él repartimos el sofrito de setas. Rallamos el queso y lo espolvoreamos por encima. Hacemos lo mismo con los piñones.
Y listo para consumir.



Compartir:

martes, 21 de abril de 2026

Canelones de pollo

 Reconozco mi flojera a la hora de hacer canelones, aunque me los piden mucho en casa, son entretenidos en la cocina y duran diez minutos en la mesa. Pero esta vez me encontraron facilona y los hice. Me basé en una receta de Arguiñano por no preparar los de siempre, que son dos o tres, no más, por eso quise ser un poco más creativa. Aún así, estos canelones no acaban con mi sello de #cocinasencilla, pues no son nada complicados, solo hay que dedicar un poco más de tiempo. Rellené un paquete de veinte, no calculando que había hecho sofrito para más del doble, no obstante, lo metí en el congelador y otro día haré lasaña que es más rápida. No voy a negar la satisfacción que se siente ante una bandeja de canelones rebañada, a pesar del trabajo, no solo se apaga el deseo de los comensales, también salimos del menú habitual y participamos del buen rato que proporciona. Y todo a partir de una comida requerida. Si es que se necesita muy poco para ser feliz.


Ingredientes:
-20 láminas de canelones
-500 g de carne picada de pollo
-1 cebolla grande
-1 calabacín
-150 g de bacon
-Leche (1 vaso aprox.)
-3 c/s de harina
-Aceite y sal
-Salsa de tomate (preferiblemente casera)
-75 g de queso rallado



Preparación:
Pelar y picar la cebolla y el calabacín y comenzar a sofreirlos en un poco de aceite. Después de unos minutos, cuando los veamos tiernos, añadir la carne, sazonar, cocinar hasta que cambie de color. Incorporar el bacon y después de reducir el conjunto, agregar 4 c/s de tomate frito. Mezclar. Apartar y dejar enfriar. Triturarlo groseramente y reservar.
Preparar las placas de canelones como indica el fabricante. Ponerlas sobre un paño limpio, secarlas y rellenarlas con una o dos cucharadas de sofrito. Enrollar. En una fuente de horno ponemos una base de tomate frito, sobre ella colocamos los canelones rellenos.
Ahora hacemos la bechamel. Esta vez utilicé aceite de oliva en lugar de mantequilla. Puse unas 3 cucharadas de aceite en un cazo, otras 3 cucharadas de harina, con una varilla se va rehogando, cuando esté cocinada, se vierte la leche a poquitos mientras se sigue mezclando con la varilla hasta obtener el espesor deseado. Sazonar, apartar y cubrir los canelones con ella. Espolvorear queso rallado al gusto y gratinar hasta que se ponga dorado. ¡Y a comer!



Compartir: