Reconozco mi flojera a la hora de hacer canelones, aunque me los piden mucho en casa, son entretenidos en la cocina y duran diez minutos en la mesa. Pero esta vez me encontraron facilona y los hice. Me basé en una receta de Arguiñano por no preparar los de siempre, que son dos o tres, no más, por eso quise ser un poco más creativa. Aún así, estos canelones no acaban con mi sello de #cocinasencilla, pues no son nada complicados, solo hay que dedicar un poco más de tiempo. Rellené un paquete de veinte, no calculando que había hecho sofrito para más del doble, no obstante, lo metí en el congelador y otro día haré lasaña que es más rápida. No voy a negar la satisfacción que se siente ante una bandeja de canelones rebañada, a pesar del trabajo, no solo se apaga el deseo de los comensales, también salimos del menú habitual y participamos del buen rato que proporciona. Y todo a partir de una comida requerida. Si es que se necesita muy poco para ser feliz.
-20 láminas de canelones
-500 g de carne picada de pollo
-1 cebolla grande
-1 calabacín
-150 g de bacon
-Leche (1 vaso aprox.)
-3 c/s de harina
-Aceite y sal
-Salsa de tomate (preferiblemente casera)
-75 g de queso rallado
Preparación:
Pelar y picar la cebolla y el calabacín y comenzar a sofreirlos en un poco de aceite. Después de unos minutos, cuando los veamos tiernos, añadir la carne, sazonar, cocinar hasta que cambie de color. Incorporar el bacon y después de reducir el conjunto, agregar 4 c/s de tomate frito. Mezclar. Apartar y dejar enfriar. Triturarlo groseramente y reservar.
Preparar las placas de canelones como indica el fabricante. Ponerlas sobre un paño limpio, secarlas y rellenarlas con una o dos cucharadas de sofrito. Enrollar. En una fuente de horno ponemos una base de tomate frito, sobre ella colocamos los canelones rellenos.
Ahora hacemos la bechamel. Esta vez utilicé aceite de oliva en lugar de mantequilla. Puse unas 3 cucharadas de aceite en un cazo, otras 3 cucharadas de harina, con una varilla se va rehogando, cuando esté cocinada, se vierte la leche a poquitos mientras se sigue mezclando con la varilla hasta obtener el espesor deseado. Sazonar, apartar y cubrir los canelones con ella. Espolvorear queso rallado al gusto y gratinar hasta que se ponga dorado. ¡Y a comer!

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