martes, 3 de febrero de 2026

Arroz con boquerones

 No sé porqué no tengo este arroz en el blog todavía, es una de las recetas preferidas de mi madre, aún sigue haciéndolo y eso que no está muy por la labor de acercarse a los fogones. Me trae recuerdos de la infancia cuando los pescaderos iban en sus furgonetas cargados de cajas con hielo para conservar la mercancía, por barrios y cortijos, cantando sus productos. Entonces el boquerón debía ser un pescado asequible, ya que se consumía bastante. La verdad es que deja un legado de recetas tradicionales, empezando por la fritura y siguiendo con los boquerones en vinagre u otras más sofisticadas con rellenos varios.
 He visto este arroz por las redes con el pescado sin la raspa central, yo no se la he quitado, gana en sabor y hay quien se la come, no es mi caso, pues sale fácilmente y no me llevo bien con las espinas. La base de esta comida está compuesta por verduras y caldo, nada más. Y nada menos. Se hace en poco tiempo y el resultado merece mucho la pena. Aquí lo tenéis.



Para hacer el caldo aproveché unas cabezas de merluza que tenía congeladas, por eso envío esta receta a Marisa para que la incluya en su proyecto 1+/- 100, desperdicio 0, destinado a concienciar sobre la reducción de desperdicios, ahorro, aprovechamiento y defensa del medio ambiente.


Ingredientes:
-1/2 kg de boquerones
-1 cebolla
-3 dientes de ajo
-2 tomates pera
-1/2 pimiento rojo
-6 judías verdes planas
-Caldo de pescado (900 ml aprox.)
-Aceite y sal
-Colorante alimentario (opcional)



Preparación:
Quitar dientes y tripas al pescado, lavarlo, sazonarlo y reservar.
Picar la cebolla y los ajos menudos. Trocear el pimiento rodo en daditos. Comenzar a sofreirlos en un fondo de aceite. Rallar los tomates y añadirlos. Quitar las hebras laterales a las judías verdes y las puntas, trocearlas en cuadraditos y agregarlas al sofrito. 
El caldo de pescado lo hice con unas cabezas de merluza que tenía congeladas, pero podéis poner otro que tengáis o agua. Verterlo sobre el sofrito. Hervir todo unos veinte minutos para que las verduras se pongan tiernas y se integren los sabores. 
Añadir el arroz. Poner el colorante, aunque es opcional, para dar color. Cocinarlo a fuego medio. El caldo dependerá del punto en que nos guste el arroz y lo caldoso que lo prefiramos. En los últimos diez minutos añadir los boquerones, taparlo si es necesario.



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martes, 27 de enero de 2026

Vasitos de turrón, queso y mermelada

 Con la excusa de gastar media tableta de turrón que me quedaba, ideé este postre con lo que tenía en casa. Este año me ha sobrado poco de Navidad, debe ser que por primera vez he hecho bien los cálculos. Aunque no en este caso, por querer componer tres vasitos, me salieron algo escasos. Pero como los puse de postre, quedaron bien, el paladar disfruta y el estómago no termina pesado. Nos gusta esta copia de triflés, elaborados por capas que unen ingredientes a veces sobrantes de otras preparaciones y que acomodándolos convenientemente, eso es a nuestro gusto, integran combinaciones exquisitas. Para nosotros esta ha sido una de ellas. Poco o nada cuesta comprobarlo. Ahí lo dejo.



Esta receta va para el proyecto de Marisa1+/- 100, desperdicio 0, que nos habla de la forma de aprovechar productos, insistir en el cuidado del medio ambiente, ahorro y reducción de desperdicios.





Ingredientes:
-1/2 tableta de turrón de Jijona
-6 c/s de queso cottage
-1 yogur natural griego azucarado
-8 c/s de mermelada de frutos rojos casera



Preparación:
Primero diré que la mermelada la preparé con arándanos y frambuesas, la mitad del peso de azúcar y el zumo de medio limón. Se cocina hasta que la fruta esté blanda y haya perdido algo de caldo, no hace falta pasarla por la batidora si la vamos machacando mientras se hace.
Vamos con los vasitos. Se trocea el turrón en tres partes en este caso. Se pone en el fondo de los vasitos. Se mezcla el queso con el yogur y con una varilla los vamos integrando. Lo ponemos sobre el turrón. Se termina con un par de cucharadas soperas de mermelada. Los metemos en la nevera para que cojan cuerpo y ¡listo! 



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martes, 20 de enero de 2026

Solomillo en salsa con orejones

 Otra de las recetas que fue muy bien recibida en estas pasadas fiestas es esta carne que se prepara en poco tiempo y queda de lujo. Estoy intentando reprimir el calificativo "sencillo" con el que me refiero siempre a mi cocina porque soy muy repetitiva y cualquiera que visite mi espacio lo da por hecho. Bien, como decía, este solomillo no ha necesitado ingredientes especiales para convertirse en un plato muy aplaudido, merecedor de una buena mesa. Podía haberlo rellenado con los orejones en lugar de acompañarlo, pero nos ha gustado más así, aunque ahí lo dejo para quien guste del cambio. Estamos en la tan temida cuesta de enero, sin embargo nos lo podemos permitir, más aún, lo merecemos, así que no dejéis de probar algo tan rico. Doy fe.
Esta receta la vi en: Anna, recetas fáciles



Ingredientes:
-1 solomillo de cerdo
-1 cebolla
-3 dientes de ajo
-100 ml de brandy
-250 ml de caldo de carne
-200 g de orejones
-Aceite, sal y pimienta



Preparación:
Troceamos el solomillo en medallones y lo salpimentamos. Lo marcamos en un fondo de aceite por ambos lados. Reservamos en un plato.
Picamos la cebolla y los ajos, comenzamos a sofreirlos en el aceite anterior, si es necesario se pone un poco más. Cuando estén cocinados se vierte el brandy, se flamea y cuando se apague la llama, se incorpora el solomillo. Se cubre con el caldo, se cocina hasta que hierva, se agregan los orejones, se baja el fuego y dejamos hacer hasta que la carne adquiera el punto de cocción que nos guste. ¡Y a comer!



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martes, 13 de enero de 2026

Mero con alcachofas

 Comienzo año nuevo con pescado, continuando recetario después del parón fiestero. Me devuelve normalidad, tan esperada tras unas fiestas, que si bien son familiares y afectivas, conllevan quehacer y consumismo extra. No me quejo, que conste, porque me encantan, solo que tienen pros y a la vez contras, tengo que reconocerlo. Uno de estos días me fui al mercado del pescado y compré lo más humilde que vi, no hablo de las alcachofas, me costaron casi más que el mero; quiero decir que no me paré en mariscos o piezas caras, pensaba en un guiso más sencillo (para variar) ya que las comidas especiales las he reservado para celebraciones obligadas. Llamaron mi atención unos meros con muy buen corte que el pescadero me preparó en rodajas. En tiempo de alcachofas me pareció buena idea unirlos. Estuve sembrada, pues el resultado nos gustó mucho, es de los que se va a quedar en el menú habitual porque además se puede hacer con otros pescados o verduras. Y ya sabéis, lo que me satisface en las cosas del comer, lo comparto por aquí, ya me diréis qué os parece y si os pondréis a ello.



Ingredientes:
-2 meros medianos
-1 cebolla
-3 dientes de ajo
-1 tomate maduro
-1 c/s de harina
-1 vaso de vino blanco (o cava)
-4 alcachofas
-Aceite, sal y pimienta



Preparación:
Como he dicho, el pescado me lo limpió y troceó el pescadero, pero solo utilicé los lomos, las cabezas las guardé para un caldo. 
Quitar las hojas exteriores de las alcachofas, cortar las puntas y repelar el rabito, cortarlas en cuartos. Cocerlas en agua con sal hasta que estén tiernas, escurrir el agua, pero reservando un poco para el guiso.
Picar la cebolla y los ajos menudos, comenzar a sofreirlos en un fondo de aceite. Rallar el tomate y añadirlo cuando la cebolla esté transparente. Cuando pierda el agua, poner la harina, rehogar y verter el vino. Dejar evaporar un poco y adicionar caldo de pescado si tenemos o, como fue en este caso, un par de cacillos de agua de cocer las alcachofas. Sazonar. Agregar el pescado salpimentado, se puede pasar por harina y marcarlo antes en un poco de aceite, yo lo puse en crudo. En cuanto cambie de color incorporamos las alcachofas, dejamos unos diez minutos cocinando para que se integren los sabores y listo para consumir.



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jueves, 1 de enero de 2026

Bienvenido sea 2026

 

¡Por 2026!



   Brindemos por un mundo mejor. A poder ser con paz. Quizás con buena convivencia. Tal vez lleno de buenos sentimientos. O logrando entendimientos imposibles. Acaso con esperanza. ¿Quién puede asegurar que no? A veces los sueños se hacen realidad. Ojalá los veamos.

Feliz Año Nuevo.

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martes, 16 de diciembre de 2025

Romanesco con gambas y almejas

¿Quién puede venirse del mercado sin un romanesco (o romanescu)? Es tan bonito! Y está hecho para Navidad, con esa forma perfecta de arbolito cónico. Pues nada, al cesto. Y como ya que voy aprovecho para comprar pescado, añadí unas gambitas y unas almejas para acompañarlo. Receta facilísima y buenísima, nada pesada, sirve para compensar el superávit de algunos días, sin dejar de celebrar. Enlazo otras opciones por si os decidís más de una vez por esta verdura: "en salsa de almendras""en salsa mornay""crema". Si para algunos no es muy conocido, os diría que le dierais una oportunidad, por si al final os gusta.
Con esta receta despido este año bloguero no sin antes desearos una muy Feliz Navidad en la mejor compañía. Nos vemos en el Año Nuevo, no me faltéis ninguno porque aunque estaré disfrutando lo que pueda con los míos, me acordaré de todos y todas y os echaré de menos.



Ingredientes:
-1 romanesco mediano
-300 g de almejas
-500 g de gambas
-1 cebolla
-2 dientes de ajo
-1 c/s de harina
-1 vaso de vino blanco
-1 cacillo de caldo de cocer el romanesco
-Aceite y sal



Preparación:
Lavamos las almejas y las ponemos en agua con sal para que vayan soltando la arena.
Troceamos el romanesco en arbolitos y lo cocemos en agua con sal unos veinte minutos.
Pelamos las gambas separando las cabezas y eliminando el caparazón. En un fondo de aceite, ponemos las cabezas apretándolas para que suelten su jugo, después de unos minutos, sacarlas y reservar el aceite. Troceamos una cebolla menuda y los dientes de ajo, comenzamos a sofreirlos en ese aceite. Cuando estén tiernos, añadimos la harina, rehogamos y vertemos el vino. Dejamos evaporar un poco el alcohol, sazonamos e incorporamos el romanesco junto a un cacillo del agua de cocción. Vamos acomodando las almejas y las gambas, tapamos la cazuela y dejamos cocinar hasta que las almejas se abran y las gambas cambien de color. Y listo para degustar.



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martes, 9 de diciembre de 2025

Sopa de calabaza y castañas con costra

 Una cremita de verduras con productos de otoño es lo que más me gusta del mundo, bueno, una de ellas. Para darle un toque más festivo la he cubierto con una capa de hojaldre que la hace diferente y resultona. Se puede sustituir por un topping salado que contrarreste el sabor dulzón de la sopa como unos kikos, un queso feta o unos picatostes. He de decir que es bastante saciante, si la ponéis de primer plato no abuséis de la ración porque os dejará menguado el apetito para lo que venga después, que suele ser buenísimo también. Para esta receta compré las castañas cocidas y peladas (en Mercadona) por evitarme ese paso entretenido, diría que para una crema están bien, ligadas con otros ingredientes, para comer solas no me gustan, las prefiero asadas recién hechas. El hojaldre que utilicé es sin gluten, no sé si será la razón por la que se resquebrajó, aunque le había abierto una chimenea antes de meterlo en el horno, es solo una cuestión vistosa, pero queda mejor sin romper, claro. Es otra forma de presentar una sopa, dado que en estos días nos esmeramos especialmente en la mesa, en mi caso, sin dejar de lado la sencillez propia de mi cocina. ¿Gustáis?



Ingredientes:
-500 g de calabaza
-300 g de castañas peladas y cocidas
-1 cebolla
-2 c/s de queso cottage
-1 c/s de mantequilla
-1 c/s de aceite
-Sal y pimienta
-1 lámina de hojaldre (el mío sin gluten)
-1 huevo para pintar



Preparación:
Pelamos la cebolla y la troceamos, comenzamos a sofreírla en la cucharada de mantequilla y aceite. Pelamos la calabaza, troceamos también en dados y añadimos a la cebolla. Cubrimos con agua y cocinamos 20 minutos. Añadimos las castañas y continuamos la cocción otros 10 minutos. Incorporamos el queso cottage, sal y pimienta, después de cinco minutos, trituramos todo. 
Desdoblamos el hojaldre, lo estiramos un poco si fuera necesario. Utilizando como medida los cuencos donde vayamos a servir la sopa, los ponemos boca abajo y marcamos el hojaldre un centímetro más alrededor de la circunferencia de estos. Mojamos el filo con agua.
Llenamos los cuencos con la sopa, dejando poco más de un dedo antes de completar. Tapamos con el hojaldre, le abrimos un chimenea pequeña con una tijera o la punta de un cuchillo. Pintamos con huevo batido y metemos al horno a la temperatura que indique el fabricante. Una vez dorados, sacamos y podemos consumir.



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