martes, 25 de febrero de 2020

Bacalao a la riojana

Del tiempo en que anotaba las recetas de Arguiñano en una libreta, cuando empezaba a hacer pinitos en la cocina, ha salido este bacalao a la riojana, sencillo y buenísimo, que tenía algo olvidado. Aviso ya de que tiene el problema de atraer el pan como las moscas a la miel, pero obviando ésto, nada más que objetar por mi parte. Para las que nos gusta el bacalao, fresco o en salazón, es el mejor de los tiempos. No me privo de cocinarlo en cantidad de platos, admite muchísimos ingredientes y elaboraciones, de ello da buena cuenta mi blog, y muchos más que se quedan en el tintero hasta mejor ocasión. Para los que no sean tan bacaladeros como yo, decirles que esta receta la pueden hacer con otro pescado que les atraiga más.
Con ella me despido hasta la semana que viene, voy a disfrutar del día de Andalucía con los míos y no colgaré nada el viernes. Con puente o sin él os deseo un buen finde a todos.



Ingredientes:

-700 g de bacalao fresco en trozos
-2 pimientos rojos
-800 ml de tomate triturado
-2 cebollas
-2 dientes de ajo
-Aceite, azúcar y sal


Preparación:

Lavamos los pimientos y los asamos en el horno a 190 grados unos veinte minutos por cada lado. Los dejamos entibiar en el horno y se pelarán más fácilmente.
Rehogamos los ajos y una cebolla picaditos en un fondo de aceite. Añadimos el tomate triturado, una cucharadita de azúcar para eliminar la acidez y sal. Cocinamos unos treinta minutos a fuego bajo. Pasamos por el pasapurés y reservamos. Pelamos y picamos la otra cebolla y la rehogamos hasta que quede blandita. Añadimos el tomate que hemos triturado y mezclamos todo. Introducimos los lomos de bacalao  sazonados y cocinamos a fuego suave 5 ó 6 minutos por cada lado. Agregamos los pimientos cortados en tiras junto con el jugo que destilan del asado. Cocinamos unos minutos y servimos.


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viernes, 21 de febrero de 2020

Tortilla de ajetes, espinacas y queso

Se han puesto de moda las recetas con pocos ingredientes, dos o tres a lo sumo. En su auge seguramente influyen el poco tiempo que requiere su preparación, la necesidad de comer sano y sencillo o la austeridad de producto que existe a veces al abrir la nevera. Sea cual fuere su causalidad, bienvenidas son. Haciendo memoria de las que hago yo habitualmente bajo esta premisa, me surgen bastantes: revueltos, cremas, postres, y un largo etcétera. Lo que me lleva a pensar que quizás no sea algo novedoso, es decir, han funcionado siempre y la que no ha reparado en ellas soy yo. En ocasiones solo hay que pararse y ejercitar la memoria, "si está todo inventado" que diría mi madre. Bueno, pues el caso es que hoy traigo una tortilla que se hace con ná y menos. Unos ajos frescos, que no siempre encuentro por cierto, espinacas y queso para rellenar los huecos, y porque está buenísimo también, todo dentro de cuatro huevos batidos, vuelta, vuelta y a degustar. No me digáis que no merece la pena el invento. Pues hale, ya estáis tardando.



Por supuesto la tortilla va derechita a El club de la tortilla perfecta donde Concha la está esperando para adornarla y mimarla como solo ella sabe hacerlo.



Ingredientes:

-150 g de ajos tiernos
-500 g de espinacas (utilicé las que vienen en bolsas del Mercadona)
-100 g de queso rallado
-4 huevos
-Aceite y sal



Preparación:

Limpiamos los ajetes quitándole la primera capa y los pelitos si los tiene. Según sean de grandes los troceamos en dos o tres trozos, la parte blanca y un poco de la parte verde. Comenzamos a rehogarlos en un fondo de aceite, cuando empiecen a dorarse echamos las espinacas, las que utilicé solo son hojitas, así que ho hay que limpiarlas, ni trocearlas y enseguida se hacen, es conveniente hacerlas a fuego medio-fuerte para eliminar el agua que vayan soltando. Sazonamos, no mucho, pues el queso lleva sal. Batimos cuatro huevos, incorporamos las verduras del rehogado, añadimos el queso y mezclamos todo muy bien. En dos o tres cucharadas de aceite echamos la mezcla, la cocinamos a fuego medio-bajo, le damos la vuelta y hacemos por el otro lado. En el caso que nos haya quedado algo cruda por dentro, la podemos meter en el microondas un par de minutos.


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martes, 18 de febrero de 2020

Arroz con conejo y alcachofas

Este arroz es una prueba de amor a mi santo varón, ya que para mi no es la mejor comida, pero a él le encanta, así que alguna vez lo preparo como regalo a su paladar y de paso varío el menú habitual. Yo creo que tenemos grabado en el disco duro de la memoria sabores que nos gustan y otros que no, del tiempo en que comenzábamos a adquirirlos, y este hecho nos dificulta conseguir hacernos a ellos en un tiempo posterior. A lo mejor me ha quedado un poco redicha la reflexión, pero hablo desde mi experiencia. Hay muchas verduras que antes no me gustaban y ahora me privan por mi insistencia con ellas en distintas recetas; sin embargo no le pongo el mismo interés a otra preparaciones que desecho de antemano por considerar que no están dentro de mis preferencias y ni siquiera me acuerdo de cuando las he comido; el remember interior se pone a funcionar. No se si a los demás os ocurre, yo me sorprendo a mi misma en ocasiones por estos puntos irracionales que me descubro. Después concluyo que son las cosas del ser humano, por lo que intento ponerles un poco de sentido común, pero ya se sabe, a veces es el menos común de los sentidos.



Ingredientes:

(Para dos personas)
-500 g de carne de conejo a trozos
-3 alcachofas
-3 dientes de ajo
-1 tomate maduro
-1 c/s de pimentón
-200 g de arroz
-1 sobrecito de azafrán molido
-Aceite y sal



Preparación:

En un fondo de aceite sofreímos los trozos de conejo hasta que estén dorados. Añadimos los ajos picaditos, las alcachofas limpias de hojas exteriores y punta, en tres o cuatro trozos, según sean de grandes y el tomate rallado. Se sofríe todo bien y se agrega la cucharada de pimentón, unas vueltas y enseguida el agua, yo le puse unos 750 ml. Se lleva a ebullición, se sazona, y se baja el fuego al mínimo. Se cocina todo hasta que el conejo y alcachofas estén tiernas pero duritas todavía, unos quince minutos. Se incorpora el arroz, se prueba de sal y se le pone el sobrecito de azafrán molido. Se deja cocer a fuego medio hasta que el arroz esté a nuestro gusto, unos 17 o 20 minutos. Yo lo tapo y lo dejo reposar cinco minutos apagado. Y listo para consumir.


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viernes, 14 de febrero de 2020

Piruletas de queso y mermelada de vino tinto

Si hay que celebrar este día, se celebra, el amor y la amistad nunca están demás, de lo que no soy partidaria es del consumismo que conlleva, hace poco que hemos salido de unas Navidades y algunas nos hemos quedado tiesas para que ahora se nos invite a gastar de nuevo, hay muchas formas de festejar, la mía aquí la traigo. Unas piruletas muy buenas que me han servido además para dar salida a un tarrito de mermelada que me regalaron como publicidad, que no sabía donde colocar y mira tú por donde al queso le ha ido de maravilla. Las he preparado como aperitivo, pero según el relleno que le pongamos pueden ir a una hora u otra, si les colocamos Nutella o chocolate, en la merienda también son golosas con un café. Se trata de tener una excusa para pasar un buen rato en la mejor compañía sin que ello suponga llenarlo todo de corazones y diosecillos con arco. Eso lo dejo para adolescentes entregados a los imanes del amor.



Como he aprovechado la mermelada de vino tinto en este aperitivo y el huevo de pintar las obleas en una tortilla, me complace participar en el proyecto 1+/- 100 desperdicio 0 llevado a cabo por Marisa en el que cobran protagonismo el reciclaje, la reducción de desperdicios, el ahorro y la defensa del medio ambiente.



Ingredientes:

-1 paquete de masa para empanadillas (16 obleas)
-8 cucharaditas de queso crema
-8 cucharaditas de mermelada de vino tinto
-1 huevo



Preparación:

Colocar una oblea sobre papel de horno, en el centro de la misma ponemos una cucharadita de queso crema, encima otra cucharadita de mermelada, acomodamos un palito de brocheta en el centro del relleno (yo les corté un trozo porque se me quedaban muy largos) y tapamos con otra oblea. Con un molde redondo u otro objeto que tenga el diámetro que busquemos (yo utilicé un vaso) recortamos la masa sobrante presionando sobre las obleas, hay que tener en cuenta el palito, ahí tenemos que recortarlo con la mano. Presionamos los bordes con los dedos y después reforzamos marcando con las puntas de un tenedor. Cuando las tengamos todas hechas, batimos un huevo y pintamos las obleas por la cara exterior, las introducimos en el horno precalentado a 200 grados, unos 10 minutos. Tened cuidado, pues se queman enseguida, no les quitéis ojo. Sacamos y listas para consumir una vez frías.


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martes, 11 de febrero de 2020

Bizcocho calado de nueces

Un bizcocho éste guardado en un trozo de periódico, de tiempo inmemorial, incompleto, porque cuando me dispuse a prepararlo me faltaban ingredientes y las cantidades de otros estaban mal indicadas, pero que después de una adaptación personalizada ha llegado a buen término, ya que doy fe de que estaba (y hablo en pasado) buenísimo. Es casi un pastel por el calado del almíbar de nueces que le puse nada más sacarlo del horno, pues según Norma del blog Siempre será primavera, hay que hacerlo con el almíbar frío en bizcocho caliente o almíbar caliente en bizcocho frío, truquito que no conocía y que siempre agradezco.
En casa somos muy bizcocheros, por eso tengo un apartado dedicado a ellos en el blog, unos los repito y otros no, pero todos los hago con la seguridad de que no van a sobrar. Solo el olor que emana de la cocina cuando se está horneando ya atrae a todo ser viviente que ande por casa, a veces ni siquiera podemos esperar a que se enfríe.
 Son las pequeñas alegrías de la vida que me gusta compartir con los míos.



Ingredientes:

-4 huevos
-200 g de azúcar
-200 g de harina
-200 g de mantequilla
-20 g de nueces
-1 sobre de levadura
-La ralladura de un limón
Almíbar:
-50 g de nueces
-50 g de azúcar
-1 copa de coñac
-La misma cantidad de agua




Preparación:


En primer lugar se baten las claras a punto de nieve, se le añade el azúcar y se continúa mezclando, se incorporan las yemas, se sigue mezclando y después se añade la mantequilla derretida, la ralladura de limón y la harina con la levadura tamizadas, por último las nueces groseramente picadas. Se integra todo muy bien. Se enmantequilla un molde, el mío es de silicona, y se introduce en el horno precalentado 25-30 minutos a 180 grados. Recordar que hay que pincharlo para comprobar que está hecho por dentro.
Mientras se cuece el bizcocho preparamos el almíbar. En un cazo ponemos el agua, el coñac, el azúcar y las nueces. Llevamos a ebullición, bajamos el fuego al mínimo y dejamos hervir 10 minutos. Apartamos, trituramos y cuando nuestro bizcocho salga del horno, como ya estará casi frío este almíbar, lo calamos bañándolo por encima, si es necesario se le pueden hacer unos agujeritos para que penetre mejor. Dejamos enfriar y listo para consumir.


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viernes, 7 de febrero de 2020

Fritada de tomates y patatas

En algún tiempo pasado esta comida fue muy importante en la alimentación humana. Solo con tener un huerto y cultivar verduras, hortalizas y frutas, se aseguraban llenar la olla con potajes, frituras, hervidos y demás. Con una cebolla, un pimiento, unos tomates y dos patatas, llevar un plato a la mesa era fácil y satisfactorio. Hoy traigo este mismo plato como guarnición; la vida cambia, evoluciona, quiero pensar que a mejor, pero parece que los sabores no, seguimos disfrutando de la misma fritada de antaño, preferiblemente con pan. Con un huevo encima se convierte en un primero exquisito, también acompaña carnes y pescados sin problema, es un todoterreno. En época de tomates la receta es idónea para el excedente maduro. He utilizado una lata de tomate triturado, si lo tenemos en conserva casero, estupendo, si no, tiramos de despensa y hacemos el avío igualmente. Su color alegra la mesa y su sabor el cuerpo. Aquí se puede decir sin temor a equivocarse que no tiene desperdicio.



Ingredientes:

-1 cebolla
-1 pimiento verde
-400 g de tomate triturado
-2 patatas medianas
-Aceite y sal



Preparación:

Pelar y picar menuda la cebolla, el pimiento sin el rabito, ni las semillas, en aros, y comenzar a sofreír por ese orden. Añadir el tomate triturado en este caso y un poco de sal. Mientras se hace el tomate, pelamos y troceamos las patatas, yo las hice a rodajitas, como para tortilla y las freímos en abundante aceite hasta que estén hechas pero todavía enteras, pues se terminarán de hacer con el tomate. Sacar a un plato con papel de cocina para que suelten el sobrante de aceite. Cuando el tomate haya perdido el agua, se añaden las patatas, se cocina el conjunto unos diez minutos más, se prueba de sal y listo para consumir.



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martes, 4 de febrero de 2020

Pulled chicken

Una de las recetas que capta mi atención cada vez que la veo es la del Pulled pork, un método para hacer la carne de cerdo cocinándola muy lentamente durante unas pocas horas hasta que quede tan tierna que se pueda separar del hueso con los dedos. Pero la idea de mantener el horno encendido 5 ó 6 horas para una paletilla no me apetecía nada, entre otras cosas porque es mucha cantidad para nosotros y no tenía claro que me gustara el resultado. Cuando en L'Exquisit vi la misma idea con pollo, me pareció que sería un buen comienzo para desarrollar la preparación, ya que era bastante más rápido. Esta carne deshilachada se utiliza mucho para bocadillos, pero yo la he puesto con arroz blanco y queda muy buena. También con pasta, ensaladas, tacos,... Y como suele sobrar se puede congelar en porciones. Me imagino que con cerdo queda más jugosa, la pechuga es más seca, si bien la salsa cumple muy bien aquí su cometido de suavizar y saborizar.
Me alegro de haberme decidido con esta elaboración porque es de las de adopción rápida integrada. ¿Dónde? En el menú familiar por supuesto.



Ingredientes:

-1 pechuga de pollo (550 g)
-1/2 cucharadita de sal
-1/2 cucharadita de pimienta
-1 cucharadita de cebolla en polvo
-1 cucharadita de ajo en polvo
-350 g de ketchup
-2 c/s de vinagre de manzana
-50 g de azúcar moreno
-2 cucharaditas de salsa worcester (yo no le puse)
-200 g de arroz redondo (opcional)



Preparación:

Mezclar en un cuenco los ingredientes de la marinada. Hacer unos cortes diagonales en la pechuga para que penetre mejor la marinada. Disponerlas en una bandeja de horno y cubrir bien. Hornear a 175 grados, calor arriba y abajo, una hora, hasta que estén bien hechas y caramelizadas. Poner el pollo caliente en una fuente y deshilacharlo con dos tenedores. Mezclar con la salsa de la bandeja y preparar como más nos guste.
Para hacer el arroz solo hay que poner en una cazuela dos veces la misma cantidad de agua que de arroz con un poco de sal, cuando comience a hervir se incorpora el arroz y se cocina a fuego medio hasta que obtenga el punto que nos guste.


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