viernes, 17 de mayo de 2019

Pastas de limón y un libro

Y aquí está la receta dulce que prometí en mi anterior entrada, ideal para finalizar una jornada atareada. Con la compañía de un buen libro, una infusión,  musiquita de fondo y estas pastas, no hay fatiga que no se mitigue. Recuerdan en sabor a las galletas craqueladas de limón, también por su textura abizcochada que se mantiene fresca varios días en un recipiente tapado, aunque son distintas hasta en elaboración. Muy ricas para cualquier momento que nos apetezca un poquito de azúcar.
No lo iba hacer, pero como he hablado de lectura, aprovecho para recomendaros el último libro que me cayó de regalo por mi santo y me está gustando:"La cocinera de Castamar" de Fernando J. Múñez. Transcribiré el comentario que la escritora Luz Gabás hace sobre esta obra y que me parece muy acertado según la voy leyendo:
                      "Castamar es más que el nombre de una gran mansión; más que una historia de odios y pasiones con una ambientación exquisita; más que la relación de una cocinera y un aristócrata. Castamar da nombre a una novela que quedará grabada en tu corazón"
No se puede resumir mejor; para el fin de semana a mi me parece un buen plan. Ahí lo dejo.



Ingredientes:

-El zumo de tres limones
-250 g de mantequilla
-200 g de azúcar
-4 huevos
-450 g de harina
-1 sobre de levadura
-Ralladura de limón



Preparación:

En un bol ponemos la mantequilla derretida con el azúcar y la batimos hasta que esté como una crema. Le añadimos los huevos uno a uno, el zumo de limón y la ralladura, batimos la mezcla dos minutos más y luego agregamos la harina mezclada con la levadura. Lo amasamos hasta que quede una masa fina y un poco blanda, que dejamos reposar veinte minutos. Ponemos papel vegetal en una placa de horno; con una cuchara formamos montoncitos, bien separados unos de otros para que no se peguen cuando se expandan, los espolvoreamos con azúcar y los introducimos en el horno precalentado a 200 grados hasta que estén dorados, unos 15 a 20 minutos.
Esta receta la vi en: "Los mejores postres del monasterio"



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martes, 14 de mayo de 2019

Magdalenas de jamón y tomates secos

He querido repetir estas magdalenas, que fueron una de mis primeras publicaciones en el blog (aquí) con alguna variación, ya que se adaptan perfectamente a cantidad de ingredientes. Las utilizo de acompañamiento en algunas ocasiones, casi en sustitución del pan, si bien pueden ser un aperitivo excelente; ahora que llega el buen tiempo y comienzan la comidas y cenas al aire libre, es el momento en que las saco, principalmente cuando se trata de barbacoas. Suponen un problema también porque empiezan a comer por ellas y el asado que prepare es lo que sobra, aunque en su defensa diré que suelen gustar a todo el mundo. Hace unos años (pocos) no se me hubiera ocurrido hacer unas magdalenas saladas, con lo ricas que están en dulce!, pero como lo cortés no quita lo valiente, ambas pueden convivir perfectamente en distintos momentos del día; ya sabemos que después de lo salado apetece lo dulce ¿o no? Pues hoy tocan la mar de saladas. No os preocupéis que el próximo post será la mar de dulce.



Ingredientes:

-1 cebolla
-2 huevos
-1 vaso de leche
-300 g de harina
-1 sobre de levadura
-100 g de jamón serrano en taquitos pequeños
-10 tomates secos
-Aceite, sal y pimienta
-150 g de queso rallado para gratinar (yo puse mezcla de cuatro quesos)



Preparación:

Se pica la cebolla menuda y se rehoga a fuego lento en un fondo de aceite hasta que quede bien pochada. Se pican los tomates secos pequeñitos. En un cuenco se ponen los huevos enteros y se baten, se añade la leche, la harina tamizada con la levadura, el jamón serrano, los tomates secos picados, la cebolla frita con el aceite, sal y pimienta. Las cápsulas que hayamos preparado se meten dentro de unas flaneras de aluminio, o moldes preparados para ello, con el fin de que la magdalena suba hacia arriba y no se expanda a lo ancho. Llenamos las cápsulas a un tercio de su capacidad y cuando las tengamos todas, espolvoreamos un montoncito de queso rallado por encima de cada una. Colocamos en una bandeja de horno y las cocinamos unos treinta minutos a 180 grados en horno precalentado, arriba y abajo. No os olvidéis hacer la prueba del palillo al sacarlas.


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viernes, 10 de mayo de 2019

Contramuslos de pavo en salsa con setas

Me estoy aficionando a la carne de pavo, desde que empecé a consumir contramuslo, más tierno y sabroso, suelo comprarlo a menudo. Experimento con distintas verduras y preparaciones, todas sencillas, ya me conocéis, para quedarme con las que más nos gustan y aparcar las que menos. Hasta ahora no he tenido ningún problema, voy comprobando que tanto vegetales de temporada, como otros y algún ingredientes más, se integran perfectamente en sus guisos. Y como diría nuestro refranero: "para muestra un botón". Partiendo de esta premisa, aquí está la muestra. Si pensáis que tiene buena vista, esperar a probarlo, además de jugoso, está bien acompañado y el conjunto es buenísimo. Para mí que no exagero, aunque tengo gente cerca que me dice que sí, que está rico, pero no es para tanto. Lo único que se me ocurre es sugerir que lo probéis y cada cual saque sus propias conclusiones. Así que, ya me contaréis.



Ingredientes:

-500 g de chuletas de contramuslo de pavo
-2 zanahorias
-1 puerro
-2 dientes de ajo
-250 g de salteado de setas de cultivo
-100 ml de vino blanco
-Agua
-Aceite, sal y pimienta
-1 hoja de laurel




Preparación:

Salpimentar los contramuslos, dorarlos en un poco de aceite y apartar a un plato. Picar la cebolla, los ajos  y el puerro y comenzar a sofreírlos. Añadir las zanahorias peladas y en rodajas, más tarde las setas limpias, si son muy grandes se trocean. Sazonar. Regar con el vino, incorporar la hoja de laurel y cuando haya evaporado un poco el alcochol, verter un vaso de agua. Acomodar la carne entre las verduras y cocinar hasta que esté hecha, unos 35-40 minutos.


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martes, 7 de mayo de 2019

Rollitos de lubina con salsa Meunière (o Menier)

Jean Pierre Meunière, nació en 1889 en la villa de Périgueux en Francia. Al estallar la Gran Guerra fue movilizado al frente donde se dedicaba a cocinar para el general y sus invitados. En una ocasión pensó preparar un plato sencillo de lenguado a la plancha con limón, más tuvo que ausentarse un momento de la cocina y le encargó a su pinche ir poniendo la mantequilla al fuego; éste en vez de untar la sartén le echó un buen trozo y mucho limón. Cuando Meunière vio aquel desastre lo mandó a pelar patatas una temporada, aunque decidió aprovechar la salsa para acompañar el pescado. Fue un rotundo éxito, e injustamente se le adjudicó el invento a él. El soldado desconocido al que le debemos realmente la receta murió en el frente, pero cada vez que alguien la prepara honra su memoria y la de todas las personas que dejaron huella en alguna destreza sin ser conocidos.
Hoy tengo poco más que añadir. Os dejo la receta que me ha parecido interesante hacerla con lubina y unos gambones. A nosotros nos ha gustado así, espero que le ocurra lo mismo a quién decida cocinarla.



Ingredientes:

-4 filetes limpios de lubina
-4 gambones
-4 c/s de mantequilla
-El zumo de 1/2 limón
-1 diente de ajo
-2 tazas de caldo de pescado
-1 c/s de perejil
-Aceite, sal y pimienta
-Harina de maíz para espesar la salsa (opcional)



Preparación:

Preparar la lubina poniéndole sal y pimienta, pues los filetes los podemos encontrar limpios en Mercadona o decirle al pescadero que nos los saque sin espinas, ni piel. Pelar los gambones, colocarlos en un extremo de la lubina y enrollar, los podemos coger con un par de palillos para que nos resulte más fácil que no se deshagan. Los colocamos en una fuente de horno rociándolos con un hilito de aceite por encima. Introducimos en el horno precalentado a 200 grados hasta que queden hechos, unos quince minutos. Preparamos la salsa poniendo en un cazo la mantequilla a fuego medio hasta que se derrita y empiece a burbujear, adquiriendo un color dorado. Agregamos el perejil y el ajo picados, sofreímos unos minutos y añadimos el zumo de limón, después el caldo de pescado. Dejamos a fuego lento hasta que reduzca. Se puede espesar disolviendo una cucharada de harina de maíz en un poco de agua o caldo y añadiéndola a poquitos hasta conseguir la textura deseada. Comprobamos de sal y apartamos. Cubrimos el fondo de un plato o fuente con la salsa y sobre ella colocamos los rollitos de lubina. Acompañamos con más salsa para quien quiera añadirla.


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viernes, 3 de mayo de 2019

Ensalada tibia de judías verdes, calabaza y tofu

Es ésta una ensalada de entretiempo. Al igual que hay una primavera entre invierno y verano, también preparo una receta tibia que bien podríamos llamar de transición. Para ello se prestan estupendas las ensaladas, ya que las hay de todos los colores y sabores, y en este caso, temperatura. Tengo que reconocer que nos la comimos fría por el tan trillado motivo bloguero de las fotos, pero nos agradó igualmente. La combinación de ingredientes ha sido al gusto, con lo cual vamos a lo seguro y siempre que dispongamos de buen producto el éxito está asegurado. Lo bueno de las ensaladas es que las podemos tomar a cualquier hora del día o la noche, que siempre sientan bien y como solo hay que abrir la nevera o mirar en la despensa a ver qué hay, no presentan ni la más mínima dificultad. Yo la he elaborado un poco más al hervir las judías y asar la calabaza porque es como las prefiero, tampoco es que suponga mucho esfuerzo, y el resultado es guay. Comimos de maravilla con ella, a veces se necesita muy poco para ser feliz.



Ingredientes:

(Para una ensalada)
-100 g de judía verde plana
-1 cebolleta
-150 g de calabaza cacahuete limpia
-Un puñado de mezclum
-60 g de tofu (aprox.)
-1 hilito de salsa balsámica al Pedro Ximénez
-Aceite. vinagre y sal



Preparación:

Preparamos las verduras. Cortamos las puntas y los hilos laterales de las judías, las troceamos y lavamos. Pelamos la cebolleta y la cortamos en juliana. Ponemos ambas cosas en agua con sal y las cocinamos hasta que queden tiernas, el punto es al gusto. Limpiamos la calabaza quitándole la corteza dura y semillas y troceándola fina. La colocamos sobre un papel vegetal en una fuente de horno, le ponemos un hilito de aceite por encima e introducimos en el mismo a 200 grados unos quince minutos, hasta que la veamos asada, pero no muy tostada. Cortamos unos trozos de tofu y hacemos en un asador por ambas caras.
En un plato colocamos las hojas de mezclum en el fondo, cubriéndolo, con un poco de sal y un hilito de aceite. Encima las judías verdes y la cebolleta, que  habremos aliñado con aceite, sal y vinagre. Sobre ellas la calabaza. Y por último el tofu con un hilito de salsa balsámica. Y ya la tenemos lista para comer. Si le queremos incluir algún ingrediente más, es al gusto.


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martes, 30 de abril de 2019

Asado de calamares, patatas y alcachofas

Cuando no sé que hacer de comer, sí, esos días que tenemos en blanco, suelo decidirme por el pescado. Acompañado de patatas y unas verduras, resuelve una comida a las mil maravillas; y de una manera fácil, lo colocamos todo en una fuente de horno, introducimos al calorcito y a esperar. Los calamares son pequeños, no pude ir al mercado y compré los que había en el super, me ha supuesto un ratito de entretenimiento extra para limpiarlos bien, pero estaban buenos. Los componentes de la guarnición son los que normalmente tengo en la despensa, excepto las alcachofas que las compré de oferta el mismo día del pescado. Y nada más. Bueno, y nada menos, porque a ver qué cocinero con estrella pone en la mesa un plato único tan rico y económico. Son recetas de siempre, caseras, diarias, de las que nunca se perderán, ya que forman parte de nuestra memoria y cultura. Hasta los más pobres han sabido transmitir legados ricos.



Ingredientes:

-600 g de calamares
-2 patatas medianas
-4 alcachofas
-1 cebolleta
-1 tomate
-3 dientes de ajo
-2 ramitas de perejil
-1 vaso de vino blanco
-Aceite y sal



Preparación:

En primer lugar preparamos los ingredientes. Limpiamos los calamares quitándoles la cabeza y después los ojos, también la telilla negra exterior, les damos la vuelta y limpiamos y lavamos por dentro. Cortamos el cuerpo en rodajas. Quitamos las hojas exteriores de las alcachofas y el copete duro, partimos en dos o cuatro trozos, según el tamaño. Reservamos en agua con el zumo de un limón y éste partido por la mitad. Pelamos las patatas y las hacemos bastones gruesos. Pelamos la cebolla y cortamos en gajitos. Lavamos el tomate, hacemos trozos del tamaño de los otros ingredientes. Picamos los ajos junto con el perejil en un mortero o triturador.
Una vez todo listo, ponemos un chorreón de aceite en una fuente de horno. Extendemos los calamares, sazonamos. Sobre ellos acomodamos las patatas y en medio las alcachofas. Repartimos por encima la cebolla y el tomate. Sazonamos. Vertemos el vino sobre el ajo y perejil, con una cuchara removemos y vamos echando la mezcla sobre los ingredientes de la fuente de forma compensada. Introducimos en el horno precalentado a 190 grados durante una hora más o menos. Comprobaremos que los componentes estén tiernos. Y listo para comer! 


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viernes, 26 de abril de 2019

Cazuela Mohína

La vi en un programa de televisión y enseguida llamó mi atención por la afición que le tengo a todo tipo de pudines. Menos jugosa que los que he preparado hasta ahora, más panosa y especiada, pero muy rica también. Una receta de origen árabe, típica de Almuñécar en Granada, que nace de la necesidad de aprovechar los restos de algunos platos. Se puede hacer con pan o harina de almendras, yo he elegido la primera opción por ser lo que más sobra en casa. Se suele poner como postre, a mi me parece que llena mucho, si la comida es ligera tiene un pase, pero si no es así, no la podremos terminar, mejor la dejamos para la merienda. De cualquier forma está muy buena esta cazuela y que cada cual determine el momento adecuado para saborearla.




Participo con esta receta en el proyecto  1 +/- 100, desperdicio 0, que lleva a cabo Marisa del blog Thermofan. Consiste en tomar conciencia del despropósito que supone el desperdicio para la economía y el medio ambiente. Con mi preparación colaboro mostrando la forma en que practico la cocina de aprovechamiento, que me encanta sea incluida en este espacio.
#unomasmenosciendesperdicio0

                                                          

Ingredientes:

-1/2 barra de pan (200 g aprox.)
-300 ml de leche
-125 g de almendra frita
-150 g de azúcar
-3 huevos
-1 cucharadita de clavo molido
-1 cucharadita de canela molida
-1 cucharadita de anís en grano
-Almendra cruda y sésamo para decorar



Preparación:

La víspera a esta elaboración dejamos el pan cortado remojando en la leche. Al día siguiente el pan habrá absorbido toda la leche y estará esponjoso y casi deshecho. Freímos la almendra, yo la compré cruda, y una vez fría las machaqué con el rodillo entre dos papeles vegetales a grosso modo. Se añaden al pan, también el azúcar, los huevos batidos y las especias. Se mezcla todo muy bien, se reparte en cazuelitas de barro, yo utilicé cuatro, y se decoran con almendra cruda y sésamo. Introducimos en el horno precalentado a 180 grados, el tiempo dependerá del tamaño de las cazuelas, si son pequeñas tendrán poco fondo como las mías y en 30 minutos estarán hechas.


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