Tenía pensado hacer una tarta de queso ligera y fresca como postre. Cuando vi las brevas, se me ocurrió incluirlas, no las tenía todas conmigo de que el invento saliera bien, pero me arriesgué. Ya hay un dicho para esto, "quien no arriesga no gana", y yo gané. Importante: no hagáis como yo y la cortéis en caliente (por las fotos) necesita su tiempo de enfriado, ya que es prácticamente un flan. En su elaboración puse leche desnatada y queso fresco, para quien no tenga problemas en su consumo, la leche entera y un queso más denso cuaja mejor, he de decirlo. En temporada en que no haya brevas o tengáis otra fruta a mano, no dudéis en utilizarla, imprimirá un sabor particular que la enriquecerá. Para mi es una buena forma de dar la bienvenida al verano, ¿y para vosotros?
Ingredientes:
-4 huevos
-100 g de azúcar
-250 ml de leche desnatada (o entera)
-300 g de queso fresco
-2 c/s de Maizena
-6 brevas
-1 cucharadita de mantequilla
Preparación:
En un cuenco poner los cuatro huevos, el azúcar, la leche, el queso fresco desmenuzado y la Maizena. Triturar todo. Reservar.
Pelar las brevas y partirlas por la mitad. Colocar en el fondo de un molde que habremos pintado con la cucharadita de mantequilla.
Cubrir las brevas con la mezcla batida. Estas flotarán.
Introducir en el horno precalentado a 180 grados unos 50 minutos. Pinchar para comprobar que el interior esté cuajado.
Enfriar al menos un par de horas y ¡a comer!


